¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Una ventana al pasado

En ocasiones abre la ventana de nuestros pensamientos el aire del tiempo. Su linealidad se pierde, empieza a transformarse, a hacer raras piruetas con nuestro presente, pasado y futuro. Y cuando menos lo esperamos todo se convierte en indeleble, en tinta que el agua se lleva con sólo unas gotas. Entonces raras corrientes surcan nuestro interior, corrientes de lo más variopinto que van desde el odio, el amor, la añoranza hasta llegar a extremos que a veces desearíamos no recordar. Momentos en que sin saber ni cómo ni porqué toda una ola de sensación que no deben ser para ese instante acuden llamadas por partículas temporales que se empiezan a mover como un huracanado viento en vez de como un manso río.

Pandora
abrió la caja, y muchos la abrimos de después de ella. No es siempre el viento temporal el que abre solo la ventana. Muchas veces nosotros mismos jugamos con fuego... y nos quemamos después. Recordar trae muchas cosas buenas pero además de esa gama de sonrisas hay otra gama de lágrimas y otra gama amplísima de tiempos perdidos. Y es que al dios Cronos no le gusta que nadie entre en sus dominios, no le gusta que nadie cambie las agujas de sus relojes ni aunque en sus propios mundos mentales sea. Y lo peor es que cabe la posibilidad de que no lo haga por orgullo sino por nosotros. Y eso es lo que más fastidia a nuestro libre albedrío.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Peldaño a peldaño


Oigo música que no escucho. Suenan notas que no son para mí. Y yo aquí sentado, oigo sin escuchar el continuo devenir de lo que falta, el continuo devenir de lo que no está. Pasa y pasa el tiempo inderrotable cual Dios impasible, altanero y orgulloso y mis sonatas no llegan, ni siquiera lentas canciones. Sólo hay ruido de coches, lápices y teclas de ordenador...

Dibujo ténuemente para poder borrar las lagrimas pintadas a la casa de un tal Blas. Y ansío no dibujar las sombras de esa lágrima con lápiz blando pero me van a obligar. Dibujo lo que veo y lo deformo sin parar.

Siento que me falta un peldaño por subir, que está cerca, es factible... aunque no lo sienta así. Y la sinrazón, a veces, llega a colarse en mí como una suave locura que me invita a partir. Pero me dice el cerebro en contra del corazón "no, no, el peldaño está al lado, en tu mismo costado, y lo puedes subir poco a poco subiendo ese pie y cuando estés en lo alto... habrá otro escalón pero siempre recuerda que ir hacia atrás es bajar el escalón que un día subiste ya". Y me quedo con el consejo de mis neuronas trabajando aunque sé, que tarde o temprano, el corazón y el cerebro deberán convivir sin chafarse uno a otro así, dando lugar a la gama de grises de un 7B con la sonata de fondo que yo cantaré.

martes, 4 de diciembre de 2007

Puertos de almas

Siento algo muy dentro que se separa de mí. Zarpa hacia puertos lejanos que yo nunca conocí con la inocencia postrada, aquella que yo conocí. Y es que las personas cambian. ¡Qué me lo digan a mí!

Tiembla algo aquí en mi alma. La estructura de madera de mi frágil corazón es comida por termitas de orgullo y desazón. Y grito un poco en silencio, de ese que tanto sé usar, y me da una ecuación que yo no sé interpretar.


Imagino aquellos puertos a los que llega ya, mientras me escribe una carta, de esas que otro alguien escribió ya. Son puertos antiguos, con sabor a viejo y añejo mar. Mientras el puerto de mi alma se desgaja más y más. Terremotos y mil sismos lo sacuden sin parar. Ello junto a las termitas y a este día me va a dejar fatal.

Pero ya pasaron cosas antes, otras veces emigró, y siempre volvió a nuestra patria, un simple objeto sin valor. Y junto a él hablamos y hablamos sin parar. Yo cuento mis puertos visitados pero ese otro alguien visitó más. Y entonces me descubre el suyo, su alma, y yo guardo la mía por si se me fuera a escapar cuando si la compartiera ese otro alguien la sabría, sin duda, arreglar.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Transformando en letras

Tengo sed de palabras que nunca llegarán a ser escritas. Tengo hambre de escribir, de llenar la blanca pantalla. Todo ello para olvidar, para olvidar los pensamientos traidores y perversos que me dicen verdades y mentiras sin que sepamos muy bien discernirlas.

Un día cogí la tinta globulada de mi sangre y comencé a decir algo con sentido o sin él. Simplemente la vía de escape por la que escapé.

Sílabas a sílabas gradué en grados de giro sobre una recta
compungida y formé palabras que todo el mundo conoce pero que junto a otras de su misma raza crean eso que es tan mío y tan vuestro, tan de este lugar. Extraño lo definí hace tiempo... para ocultar con un eufemismo lo raro de mis prosaicos versos.

Vuelan, vuelan mis palabras a lo largo de una red de ordenadores que computan todo aquello que ordenamos como esclavos de una montaña incandescente que es lo humano. Y también convierten mis palabras en lenguajes y otras cosas que no entiendo para darle color hasta al más
tenue viento.

Y cada letra es un poco de mi alma en un tarro de almíbar. Cada letra es estar un poco más cerca de mañana. Cada letra es una proyección de mis ojos hacia esta pantalla.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Mi tren

Un paso, dos, tres o infinitos que me llevan a un tren cada cierto tiempo. El tren acelera, coge velocidad y se desplaza, me desplaza. En él mis mundos se sitúan en el limbo del espacio-tiempo. Mi exilio pasa a ser una extraña pesadilla, o quizás sueño, o se reaviva ante la cercanía de la vuelta a lo lejano.

Crecí escuchando ese tren y no lo sabía. En realidad me hice mayor oyéndo todos los que llegaban y se iban. Pero ni lo percibía. Instituciones consuetudinarias por mi cerebro creadas lo impedían. Pero ahora ya percibo pues se me han abierto los oidos.

Sentado leyendo, sentado durmiendo, sentado hablando, sentado pensando, sentado mirado... en el tren que comunica mis mundos, que comunica mi ser con las dos vertientes de existencia que tengo, la que engañado creé y la que sola se creó.


¿Morriña? Sí y no a un tiempo. El exilio te hace descubrir lo que eres y acompasarlo con el ruido deforme de la vida hasta crear nuestra propia melodía vital. Y ese tren es mi vía para volver. Sea a v o sea a m pues siempre uno vuelve a donde ha estado ya aunque a veces nada parezca verdad. Y parece tanto tiempo el que pasó... que no me lo creo. ¡Pero es verdad!

Mi tren. Mío y de tantos otros. Vías y vías recorre, con el suave traqueteo de un regional. Y lo más bonito es que en medio, entre los dos puntos de una recta, está
m más v entre dos que es igual a a y cuando el tren por a pasa nos deja ver el mar antes de meterse en el profundo tunel del cambio radical.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Espejito, espejito


Miro mi reflejo en el espejo y me ensordece. Oigo ruido en la calle y enmudezco. Huelo tu perfume y me callo.

Las escaleras bajaban y bajaban con una pendiente que no me esperaba. Y más pronto que tarde en el suelo. ¿Yo? No, sólo mi imaginación.

Veo como se viste la mona de seda y enmudezco otra vez. Se me grapan los labios con seda de China. Y murmuro, avisando a la mona tristeza que no me sonría, que no me convence, que sé lo que esconde. Pero no me entiende pues tengo cosida la boca por nada y por todo.

Triste, no es la palabra pues cierro los oidos para no ver a la mona tristeza acercarse pisando el terrazo de mi alma.

La palabra es más bien cambio. Mi necesidad de cambiar, de llegar a ser algo que no soy. No por nadie, por mí. Pero nunca en el fondo de mi ser, sino en actos y cosas que he de mostrar, que ya llevo dentro pero he de explotar.

Pero nada es tan fácil. No, nada es fácil. Pues el tiempo intersecta con el espacio formando un momento. El instante constante en que vivo. ¿Repercute el pasado? Sin duda. Y yo quiero cambiar el futuro. ¿Para mejor? Por supuesto. Y el avance es demasiado lento.

-Espejito, espejito, ¿podré cambiar un poquito?

-No

¡¡CRACK!!

El espejo está roto, el espejo es traidor, mis sentidos también e incluso los pensamientos que un día pensé.

domingo, 11 de noviembre de 2007

¿Vendrá?


Fuera la quietud inquieta de la noche urbana. Dentro mi habitáculo, mi habitación y yo escuchando el impacto del aire contra el zulo de mis pensamientos avinagrados por el paso del tiempo.

No quiero pensar y pienso. Ya no sé ni en qué.

De vez en cuando bofetadas en forma de verso se estampan en mi cara. Y respondo pero con desgana. Con la desgana del que cede, del que perdona una y mil veces.

Una vez escuché el suave murmullo de las olas al estamparse contra la arena de la playa. Y no había nadie cerca para vivirlo conmigo. Una vez sentí la soledad del que está solo porque alguien mandó un avión de papel a mis sentimientos que se estampó en mis pensamientos recordando con un halo de sorpresa que sigo cual lobo solitario en esta empresa.

Fuera la ciudad respira. Dentro yo me ahogo. Y no es mal como me encuentro. No. Ni triste tampoco. Sólo me siento jodido al saber que no hay nadie enfrente mío que se entretenga a mirar la forma de mi ombligo.

Vendrá me dicen. Vendrá cuando menos te lo esperes. Pero, ¿y si ya pasó?

Es otra vez la asquerosa incertidumbre del futuro aliñada con un pasado que olvido y con un presente que sueña.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Viendo las estrellas bajo mi piel


Debajo de la piel se esconden los rastros, las huellas de todo, el dolor de la fibra de vidrio rozando mi cuerpo micra a micra, suavemente. Y me pica. Me pica la curiosidad de volver al mundo. A ver el roncar de los osos que hivernan en mí cada noche, a ver esos sueños que nunca recuerdo. Pero duele la fibra de vidrio si abro los ojos.

No puedo quitarme la piel fácilmente como una larga serpiente. O sí. Quizás sí puedo comenzar la lenta transformación en otro. Quizás puedo abrir la puerta que me lleve a esa otra dimensión. Pero siempre hay dos caminos: el fácil y el difícil. Y en ocasiones uno escoge el difícil pensando que a larga será mejor pero quizás no compensa.

Quizás, quizás, quizás... La asquerosa incertidumbre del futuro nos persigue y nunca llega uno a acostumbrarse a las sorpresas. Nunca.

Por eso a veces estoy a punto de coger la puerta y volar, hacia aquello que desconozco, hacia ese futuro real de independencia, aunque sea echar los últimos 4 años por la borda. Pero no, el deber me ata aquí.

Un día cogí la estrella más bonita del firmamento y la chafé en mi pared. Quedó allí un roal plateado fluorescente. Y ahora que quiero despegarla para dormir no me deja. Su luz me atosiga. Así que quizás deba salir a dormir al pasillo de la vida, aunque me puedan pisar.

Pero no. Cada noche miraré ojeroso a la estrella, odiándola y amándola por ser tan bella.

martes, 6 de noviembre de 2007

Tú eres yo


Viendo amanecer poquito a poco. Transformarse lo colores unos en otros. Mientras paseas sin dormir buscando una cama. Una cama que es tuya pero que lejos está. A veces la encuentras pero antes de darte cuenta ya la abandonas sabiendo porqué pero echándola de menos irremediablemente como echan en falta el agua los sedientos o la comida los muertos de hambre.

Nunca lloras ante otros, pero lo hiciste, no esperaste a llegar a tu almohada para contarle tus penas. Penas que no son tales.

Observas desde lejos siluetas felices, siluetas de otro mundo, siluetas que te quieren tras esa cortina de agua. Y te abrazan si la cruzas y te quieren. Pero eres prescindible, pues las vidas se dividen con meiosis y mitosis combinadas en una tenue descarga de ADN en tu pelo contenido.

El agua aquí es más dura. Tu pelo se estropea. Caen los mechones aceitosos por tu cara descompuesta por la muerte de una célebre heroína de los mangas que leías.

En realidad nunca leíste mangas pero si que te sonaste con ellas los mocos y te secaste las lágrimas llenas de aquel rimmel que nunca te pones.

Carpe Diem clamaban las musas amigas de Apolo pero a ti te afectaba creer que no vivías aquello minuciosamente plateado, planeado por un señor Destino ansioso por gastar una broma a un pobre chiquillo que lejos se encuentra de su cama, su gente y su voz pero que cumple y le escribe a la vida la función de un flector.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Cansancio


Mis párpados bajan cubriendo mi globo ocular porque hoy sólo quiero descansar. Pesadas piedras sobre una espalda que creo que no puede soportar horas y horas de deber casi sin parar.

Quiero desaparecer. Tan simple como ese es mi deseo. Mi cuerpo se resiente. También lo hace la mente. Horas y horas de deber que nunca lograré entender cómo las soportaré.

Monótonas clases llenitas de sillas. Papel hay delante en blanco esperando ser rellanado. Deja no. Monotonía, quizás. Porque la vida repite patrones con años, con días, semanas y meses. Y, aunque poco a poco todo se acelera, el corazón late irregularmente en un intervalo que me mantiene no inerte. En una vida cansada pero vida. ¡Menuda mi suerte! Y no es ironía sino un grito lloroso y afortunado que hace parecer lo que es como si fuera lo contrario.

Extraño mi día, extraña mi mente y yo dispuesto a tirarme con un parapente ahora, tan de repente, a ver si la lluvia de este día me alegra un poquillo, me despeja y me hace olvidar el cansancio de las piedras, las horas, los libros, lo planos...

domingo, 21 de octubre de 2007

Esperaré

Esperaré como esperan las lágrimas a ser derramadas por un amor correspondido, como espera el corazón que lo saquen sin rencor, como espera un caminante el fin del camino, como espera el agua de un río llegar al mar, como espera la esperanza en toda su magnitud.

Contemplaré cada amanecer con esperanza, aunque sea la esperanza de verme muerto al final del día. Y cada noche me acostaré en mi cama, esté donde esté, y pensaré feliz, triste, compungido, enamorado... o dormiré sin haber pensado antes.

Olfatearé, tocaré, saborearé, miraré y escucharé mi mundo que también es tuyo esté como esté. Recorreré mil yardas o quizás me quede todo el día en una habitación con vistas al mar y recorra el mundo con un suave click o con la mirada ténue a un horizonte siempre lejano.

Me vestiré de fiesta cada día, aunque la actuación derive a comedia, tragedia o a la obra más monótona y rutinaria.

Pero esperaré a que todo aquello que no depende de mí un día consiga a base de mucho buscar y de esa diaria espera que llegue a mi día a día, que sí dependa de mí y de otra persona a la que confíe mi alma, mi vida y todo mi ser.

martes, 9 de octubre de 2007

Harto del camino


Nada es tan fácil. Después de subir la cuesta toca bajarla. Qué difícil función matemática es la vida. Con esos puntos máximos y mínimos y también con tantos puntos de inflexión que configuran una montaña rusa de cuesta cada vez más empinada. A veces es tan complicado subir esos terraplenes inmensos cuando ves a tanta gente importante tan lejos, cuando ves tantas cosas cambiadas con respecto a lo que dejé hace unos meses, cuando te cercioras de que un lugar no es el tuyo y sin embargo hay que aguantar porque el lugar al que quieres ir no sabes como sería con la monotonía de los días...

Necesito ya un halo de apoyo, un cambio que me sea brindado por la cuarta dimensión temporal. Pero aquí lo más seguro es que no sea así porque las cuatro dimensiones se condicionan entre sí mismas y por ende me condicionan a mí.

A veces uno sueña con volar, con dar uno y mil cambios radicales... Pero las funciones a trozos no gustan a nadie.

Estoy harto del aire que respiro, de la lejanía, del ignoro, de la ignorancia, el agobio, de los estudios, del dinero, de mí mismo... pero sé que quizá sólo sea la fase A de alguna nueva fase de la vida. Pero las fases es mejor pasarlas en compañía y si es algo de lo que estoy harto de verdad es de la soledad y del camino en sí aunque ambas cosas me encanten a la vez, pero hay determinadas medicinas que hay que tomar en su justa medida.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Disyuntiva enjaulada


Volver a empezar... Esa sensación de vacío dentro, esa gran mentira que me amenaza, me amenaza con vivir una mentira y todo se convierte suavemente en esa eterna pescadilla que se muerde la cola. Dentro de un año pasará igual, estaré descolocado, de vuelta, en esta gran ciudad, después de un gran verano. Así es el devenir, un gigantesco péndulo que viene y va.

Pero yo elegí estar aquí. Podría haber elegido otra cosa, pero en el fondo de mi corazón sé que es la mejor elección. ¿Pero cuanto buenos momentos habré sacrificado por ello? Espero que no muchos, porque aquí, en esta tierra hostil también soy en gran manera feliz. Pero el principio me descoloca. No sé cómo estarán las cosas que dejé hace tres meses. Ya sé que muchas han cambiado, muchas que aparentemente no repercuten en mí, pero sé que las consecuencias de todo son ciertamente inciertas.

Lo que me preocupa más bien es mi propio yo que aquí sigue enjaulado, atado con cadenas. Aquí no soy enteramente yo, no saco algunas cosas que tanto me definen. Pero ahora mismo tengo la llave y esa llave me crea la disyuntiva: ¿abro la jaula o la dejo cerrada?

viernes, 14 de septiembre de 2007

Ajedrez vital


Vuela, vuela mariposita. Revive, vuelve a nacer, aprende a contemplar otros mundos diferentes pues después saldrás beneficiada. Pero nunca olvides tus mundos primitivos ni tu nido.

Hay viajes que uno empieza solo, muy solo. Descolocado, deseando desesperadamente huir, cambiar de aires. Abrir un par de ventanas en tu vida. Pero lo importante no es como uno empieza, sino como acaba.

Recuerdos me bombardean continuamente, de una realidad pasada, con cosas buenas y también malas, pero no cambiaría nada. Nada. Pues cada uno de los tropiezos, de las caídas, me han enseñado a levantarme, a ansiar algo que sabía que estaba ahí fuera, que existía, pues en parte lo llevo dentro de mí. Sólo hay que aprender a mover las piezas del ajedrez de la vida.

Cada vez veo más claro mi futuro, aunque en realidad nada se sepa, pero ahora ya sé en gran parte quien soy y me he enseñado a quererme tal y como soy. Con mi yo oscuro y triste dentro, pero también con otro mucho más feliz y optimista. Mi ejército donde soy a la misma vez peón, caballo, alfil, reina y rey. Pero eso soy yo, ni más ni menos, ni menos ni más, yo soy como el ying y el yang.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Polvo blanco


Poco a poco entra en mis ojos un polvo blanquecino que me ciega. Que surgió para apagar lo que no estaba encendido. Y encendió lo que estaba apagado. Y es entonces cuando piensas y te callas porque te ves solo, sin posibilidad alguna de que vengan a rescatarte. Y aunque después los rescatadores aparezcan, lo hacen tarde, muy tarde, cuando mi orgullo, mi serenidad y mis ganas yacen en el suelo rebozándose en ese blanco polvo entre las losas esparcido que ha llenado todas las lejas de mi estantería existencial, y no hay trapo alguno que las limpie.

Hay tablachos que se colocan delante de uno y no dejan que el devenir de la acequia siga transcurriendo con normalidad. Y ese polvo blanco abrió mis ojos, y dejó entrever un candelabro encima de esa acequia de aguas escasas y solidificadas. Y el candelabro servía para quitar luz, mientras que dibujaba en el suelo palabras que no quería oír, palabras que me hacen recordar muchas cosas, o más bien descubrirlas. Y es que el tiempo pasa impertérrito, sin piedad, y hace cambiar muchas situaciones que antaño eran tan diferentes. Pero es normal, y lo sé, y también sé que no pasa nada, que me adaptaré. Pero es que hay cosas que no han cambiado, sigo estando callado porque estoy solo, aunque por lo menos ahora me rescatan de mi soledad. Aunque tarde, muy tarde, cuando el pensamiento ya había explosionado dejando victimas entre mis sentimientos.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Silencio


Silencio. No se sabe nada de él. Nadie lo conoce porque nunca habla, nunca se queja... Mudo por dentro y por fuera, mudo por no querer hablar. Pero a veces nos abraza, con cariño, desatando un número indescriptible de sentimientos, sensaciones cuya variedad roza el infinito y que alcanzan desde el más profundo odio, hasta el más profundo amor.

Misterio, mucho misterio rodea al silencio. A la parte de él que reside en mí, pero también a todas aquellas otras partes de él que residen en los demás. A veces amigo, aliado contra muchas absurdas palabras con alas, que aunque después se las lleva el viento, quedan impresas en los oídos con una indeleble tinta traicionera. Otras veces desconocido, enemigo por su ineficacia para comunicarse, comunicarme, aquello que lleva, que llevo, dentro. En otras ocasiones enviado por la soledad, su eterna amante, para tenerla contenta o por el amor, para que las palabras no sigan fastidiándole en su empeño.

Pero yo he oido alguna vez que otra, su sutil susurro, el leve expresarse del silencio, a través del aire, en movimiento, de forma suave, a través de un pausado viento. Es como un silbido, triste, muy triste, porque el silencio ansía compañía, compañía que le hable. Pero, al igual que él no se comunica con nadie, nadie lo hace con él.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Fantasmas del pasado

Palabras que afiladas cual cuchillos son lanzadas y se quedan anidando por siempre en el alma. A lo mejor son lanzadas con cierta inocencia, eso no lo sé, pero a mí llegan. Clavándose. Haciendo despertar fantasmas antiguos o creando algunos nuevos de la fugaz nada que precede a la batalla que dentro todos libramos de vez en cuando. Y lo importante no son en realidad esas palabras, sino todo lo que hacen aflorar. Flores con veneno, veneno antiguo, veneno viejo, veneno podrido.

Un pasado cuya sombra se extiende más allá de donde creía, con repercusiones inesperadas, en momentos inesperados, angustiosos. Un pasado que agoniza pero que aún así sigue viviendo. No se puede vivir de las rentas del pasado, pero tampoco se puede sufrir por aquello que ya pasó. Pero pasó tantas veces y tan pocas veces fue cortado de raíz... que repercute. Esas palabras que me hacían salir de la normalidad... para introducirme en un mundo raro de soledad, en el que afortunadamente no me estanqué porque hay demasiadas personas en mi vida que merecen la pena, que me hacen sentir especial pero sólo porque todos en parte lo somos.

Pero aún así hay fantasmas que me roban el Carpe Diem de mis pensamientos para colocarlo momentáneamente lejos de mí. Pero siempre vuelve y espero que no haya día en que se aleje definitivamente de mí.

Fantasmas transparentes, incorpóreos, invisibles que sólo residen en el reino lunar de mi mente cansada de que entre el blanco y el negro haya toda una gama de grises, porque todo se complica. Pero... en parte, mejor.

jueves, 30 de agosto de 2007

Amargura

El sonido amargo del teclado de mi ordenador contrasta con el silencio, con el profundo silencio que hay atado a mi cuerpo, a mi ser. Ojos tristes, y no sólo ellos. Ellos sólo son el triste reflejo de la triste tristeza que hoy irradio, poseo y tengo.

Puertas, ventanas y paredes que se irguen en altas murallas con diminutos agujeros por los que escapar que cada vez se empequeñecen más y más. Personas que se alejan poco a poco por la gran vía sin mirar hacia atrás, sin mirarme. Sensaciones que no sé porqué, llegan a mí. No hay razón, no hay razones, sólo hay tristeza, sólo existe ese dolorido sentir cada vez más profundo que espero poder estirpar sin cicatriz alguna dejar.

Luna llena, lobos que aullan, mis lobos, aquellos que creía amaestrados en mi interior, calmados, pero su naturaleza les hace aullar y quebrantar mi ser en pedazos más y más chicos cual botella de cristal estampada contra el suelo en un momento de sentimental borrachera. Y es que no hay ninguna bebida alcoholica con más graduación que la tristeza en conjunción con la más sutil de las locuras destiladas en el polígono industrial de la amargura.

jueves, 16 de agosto de 2007

Sentimental manicomio


Hay tantas cosas de mí que no entiendo, que a veces parezco más loco que cuerdo. Pero, ¿qué es la locura? ¿Un intento de escapar de sensaciones que no entendemos? ¿Un mundo que nosotros mismos hemos creado? No lo sé y me crea cierta ansiedad el llegar un día a saberlo, no vayan a encerrarme un día en el manicomio de los sentimientos, donde nadie entienda lo que me bulle por dentro y a quien pretenda explicarlo me trate como un fugaz loco del que llegado un momento poder deshacerse.

Quizá deba a empezar a alejarme de muchos de mis mundos y conformar un mundano mundo donde dar rienda suelta a mi locura, a un mundo mío propio, en el que sólo deje entrar a ciertos elegidos que puedan contarse con menos dedos de los que tiene una sola mano.

Ahora mismo me siento perdido, descolocado, con ganas de volver a huir cobardemente. No sé porqué o quizá muy dentro de mí sí que lo sé.

Es duro ver que algo ha cambiado para que precisamente nada cambie.

Puede ser que el fondo de mi corazón sí que ansíe ser encerrado en un manicomio sentimental compartido con esa media naranja que todos buscamos, para que así todo lo demás me dé un poquito igual.

martes, 14 de agosto de 2007

Salté


Salté a esa piscina, sin miedo. No sabía si estaba llena o vacía, pero salté. No sabía si era profunda o no, pero salté. No sabía si quería de verdad saltar, pero salté. No sabía si era en realidad un charco o la extensa mar océana y aún así salté.

Me gustaría haber mirado abajo o arriba pero un cortina rodeaba mi ser, mi existencia. Era mi deber saltar, ultimar ese plan que me permitiera zafarme de una realidad que me atenazaba con oscuros y solitarios pensamientos.


Salté y noté el agua a mi alrededor. En lo que parecieron segundos el agua de positivismo que hacia tiempo que no me rodeaba lo hizo y aunque aún noto partes de mí resecas y tristes no es nada comparado con aquello, con todo aquello que hubo antes de ese salto a lo desconocido.


Huí sin saber muy bien a donde ni porqué y me salió bien. Renació aquella parte de mi que se había agazapado en un pequeño rincón de la existencia humana, que se había escondido detrás de un molécula de aire.


No sabía que debía empezar a contar en años lo que ahora tengo y me ha hecho cambiar. Pero he de seguir luchando para que llegue un día que el agua de esa piscina recubra mi sincero ser en un completo nudismo existencial.

domingo, 29 de julio de 2007

Gritos al vacío


Me gustaría alzar el vuelo, con una ténue brisa a mis espaldas y tocar las nubes con las puntas de mis dedos en un arrebato de lujuria. Pero hace tiempo que no tengo alas, hace tiempo que me fueron cortadas. Algunos pensarán que en realidad nunca tuve, pero aun recuerdo a mi padre poniéndome unas alas con las que conseguía lanzarme al cielo.

Me gustaría desvestir mi cuerpo y mi alma sin pudores. Ser la esencia de mi yo, la esencia de mi propia existencia. Aunque en gran parte lo soy, porque todo o casi todo lo que hago es porque quiero, porque quiere una parte de mí. Ya sea mi parte tímida, la lujuriosa, la fiestera, la callada, la introvertida, la extrovertida... Pero es que todas esas partes y más son lo que conforman mi existencia y por ende también la esencia de ésta.

Me fui huyendo de la ciudad en la que nací y ahora que he vuelto parece que no me quiero ir. Pero mi lugar y mi futuro en septiembre no estarán aquí. Todos mis yos se tendrán que ir a esa otra ciudad que yo mismo elegí como ese exilio no obligado pero sí entonces deseado. No es que allí esté tan mal, es que aquí soy enteramente yo y no nadie más.

jueves, 21 de junio de 2007

Arenosas franjas


Suaves olas que embadurnan la existencia. Suave brisa que llegas a mi rostro sin querer. Suaves caricias de la arena que hay por doquier.

Veo desde una cercana lejanía como el agua se acerca y debora en juego infinito la arena que por todos lados hay. Pero también contemplo desde mi puesto como esa tierra arenosa ,débil y frágil a la vez resiste los embistes del mar. Puede caer presa durante horas por la marea, sufrir una y mil pérdidas en esa franja de tiempo... Pero siempre llegan refuerzos, siempre los mares y océanos dejan un poco de margen, un poco de respiro, de paz y armonía a la frontera entre dos mundos rivales. De un lado la tierra, de otro las aguas. Una guerra infita, una guerra que no acaba. Hay espías: las islas y ríos en cada bando. Es el ying y el yang, es el cuento de nunca acabar.

Las fronteras las hay de diversos tipos. Las conquistadas: estuarios y deltas, uno para cada bando. Las murallas: diques y acantilados. Y después esas franjas arenosas, esas fronteras que a mí me fascinan, pues en ellas se libra la verdadera lucha... Las playas...

Mil y un recuerdos sobre ellas me asaltan. Mil y un momentos, de noche y de día, en invierno y en verano, triste y contento. Es una frontera peculiar, una frontera en la que la lucha que allí se libra se transforma en esos rizos espumosos de las olas. Y mientras, los humanos, ajenos a esa lucha, contemplamos el cielo, el tercero en discordia.

martes, 12 de junio de 2007

Barcas


Días raros, extraños, me rodean. Todo parece ir mal, todo. Apenas hay cosas que se salven de esa percepción tan mía de estos inusuales días. Me fui lejos, esperando hallar fuerzas, energía escondida en algún recóndito rincón y he vuelto igual o peor que me fui.

Desplantes inesperados, dolor no sólo en el corazón. Una pequeña isla me aisla cada vez más del mundo como si fuera en una pequeña barca con remos. Cada vez más me alejo de otras barcas que surcan, como yo, el río de la vida. Me adentro en un área solitaria por ahora, la cual no sé que cosas me podrá deparar. Y no estoy triste sino defraudado de cosas, detalles, pequeños y fugaces. Seguramente vuelva a donde antes estaba, a esas aguas conocidas, de interacción con otras barcas.

Me preocupa seriamente mi futuro, hay cosas que no comprendo porque han ocurrido. Voces que prometían que nos veríamos y después no sonaron, voces enfadadas ante un no de mi boca con motivos más que justificados, voces clamando enfadadas ante una broma insinuada. Y no quiero oírlas más en este instante, pero sé que las oiré porque son las únicas que de verdad mi corazón quiere oír, son las únicas que siempre han respondido bien (o casi siempre) y por una vez no las voy a colgar. Pero me ausentaré por unos días con mi barca para lograr volver a querer a esas voces. Pero seguiré sin entender porqué ha ocurrido...

martes, 5 de junio de 2007

Al mar se va

Hubiera sido mejor no despertar... Dudas, mil dudas, atraviesan mi soñolienta mente sobre la conveniencia de seguir anclado en este lugar donde un extraño devenir me ha colocado. Todo es diferente a hace un año, pocas cosas permanecen en el lugar en el que estaban. Pocas... muy pocas. O quizá sea yo el que he cambiado, el que cambié mi punto de mira, mis objetivos, mi emplazamiento...
Por eso hay situaciones que me superan, me atenazan y amenazan raramente por su novedad. Y no las entiendo. ¿Por qué me callo lo que estoy deseando gritar? ¿Por qué soporto callado los irrespetuosos pensamientos que otros elevan cual dos gráciles mariposas por el aire? ¿Por qué no consigo contestar con mi silencio en vez de con mil y una tonterías?

Un día soñé vivir aquí, ahora sueño con irme. No sé si acabar lo que empecé o si me urge más marchar. No sé si seré feliz allí. No sé si el problema es sólo mío o también de los demás. No sé si estoy huyendo o es la solución que he de tomar.

Puedes pensar que cada letra de este blog es una pura paranoia y puede que en parte tengas razón, pero has de saber que es la paranoia de mi corazón. Lo que por dentro me carcome. Sé que quizás lo rechaces, quizás nunca entres siquiera. Pero yo tiro esta pequeña botella con mensaje al mar de la red y quien quiera leerla que la lea.

sábado, 2 de junio de 2007

Mi camino

Perdido en mil preguntas, mientras veo perfiles que desconozco, que nunca han estado ahí. Es extraño recordar mis percepciones de hace poco. Mis percepciones equivocadas. Muy pocos han estado aquí y los que parecía que habían estado sólo lo estuvieron para estar agusto consigo mismos. Para encontrarse bien con ellos mismos como quien ha hecho una obra caritativa y ya por ello se siente la mejor persona del mundo. Pero poco a poco te das cuenta que quien merece la pena es quien está contigo día a día, aguantándome en mis mejores y peores momentos. Y esas personas son a las que después no te importa aguantar, no te importa tenderles una mano porque un día ellos te la tendieron. Es muy fácil estar un día, pero cuan difícil es estar muchos, como lo están los amigos de verdad que pueden ser contados con los dedos de las manos. Los demás seguramente un día serán olvidados, y de algunos me dolerá porque también se toma cariño pero de otros incluso me alegraré de tenerlos lejos, sin que afecten a mi vida que es lo que, al fin y al cabo, me rodea.

Ríos que se convierten en afluentes... Ríos que llegan hasta el final, que desembocan en el océano de la amistad... Ríos que van a parar a lagos de difícil clasificación emocional...

Un día soñé con tener muchos amigos, con ser muy popular, con rozar incluso la amistad superficial, con no preocuparme del corazón y de lo que emana... Pero ya hace mucho tiempo de ello, y se lo agradezco a mi cerebro pensador porque ahora prefiero pocos amigos pero que me lleguen a mi alma como yo espero llegarles a la suya.

Poco a poco mi ser despierta, mi ser empieza a conciliar un feliz sueño, unas metas posibles a corto plazo tras las que se abra un horizonte incierto pero esperanzador. Aunque en el camino habrán miles de piedras, de baches que evitar, de ríos que cruzar en peligroso nado, de incertidumbres que me hagan dar pasos en falso... pero aún así parece que elegí un buen camino hasta ahora, un camino con piedras de las que mucho he aprendido, un camino de pensamientos que me han echo crecer, un camino... mi camino.

martes, 22 de mayo de 2007

El baile del miedo y la locura




Tenuemente se levanta mi almohada. Amanece un nuevo día entre físicas verdades e hipócritas pensamientos. Me gusta susurrarle al viento mil locuras aunque haya gente que se empeñe en recordarme que estoy loco, que digo cosas sin pies ni cabeza, que nunca nada llegará a buen puerto. Pero esas personas no conocen más que una máscara tras la que se esconde la playa de la que partió la locura que al viento tiro y muchos otros de mis infinitos yos que en conjunto me definen como este ser informe y confuso que puebla el mundo en un vano intento de cambiarlo.


Nadie entendió esa lágrima, nadie entendió esa nota discordante con la música que de normal se oye y escucha. Pero no me preocupa y sí al mismo tiempo. El allí y el aquí nunca tuvieron nombres y apellidos tan claros como ahora.


Me encantaría poder gritar al viento mis reales locuras, las verdaderas ideas que recorren mi ser, lo que de verdad supone ser quién soy y como soy en el mundo de hoy. Pero ahora mismo me conformo con susurros, susurros claros eso sí pero recubiertos del miedo a que traspasen fronteras para las que aún no estoy preparado.


El miedo jugaba con una maraña de ideas, que a veces abrazaba locamente en su ahínco por no soltarlas, otras veces se desvanecía cansado, muy cansado, y las soltaba cuando ya ni existía. Fue buen perro guardián pero me gustaría que desapareciera, que se encaminara hacia el suicidio voluntario o hacia el patíbulo obligado por algún tipo de oculta y sabia razón. Pero aún no, ahí sigue.


Pero en ocasiones el miedo no desaparece sino que hace una apuesta con la locura que ha tomado a las ideas como cuerpo. Y de repente, justo cuando se va a desarrollar la apuesta, el miedo y la locura toman cuerpos humanos y apuestan un baile, un baile sincero en el que al acabar el que peor haya bailado lo debe confesar. Y casi siempre es el patoso miedo quien baila peor pues el desparpajo de la locura no tiene parangón.

jueves, 17 de mayo de 2007

Odio




No sé a quién, ni porqué ni como empezó. Pero la alegría de mi corazón un día se borró. Pero seguía en mi cara, por amor a los demás, porque en el lado oscuro me prometí que no iba a caer jamás... Pero de mi cara la alegría esta tarde se quitó siguiendo sin saber porqué. Yo no digo las cosas, muchas veces las callo para no ofender, para evitar malos rollos que siempre parecen caer aunque sea sin querer.


Me doy cuenta día a día de que no todo el mundo es bueno y ese choque de intereses me confunde. Me hace odiar a los malos de mi peli que son buenos en la que ellos están rodando.


Pero no tengo claro quienes son los malos.


Yo no soy de los que piensan que el hombre es un lobo para el hombre. Es más bien la sociedad quienes nos confunde, quien nos enfrenta y confronta.


Hubo una época en la que sí que supe a quien odiaba y porqué pero ahora pequeños detalles son los que diferencian el odio del amor. Un día puedo odiar a alguien y al siguiente quererle y a añorarle como si ese alguien nunca hubiese sido odiado. Por lo tanto mi odio actual no es un odio de verdad, o eso yo creo, si no un distanciamiento paulatino de aquellos que no son mis verdaderos amigos, que no se preocupan por nada más que cosas que no importan en realidad. Pero bueno... quizá ellos piensen lo mismo de mí y me da igual. Yo me quedo con mis amigos de verdad. Pero aún queda en mí ese dolor. Ese dolor de saber que odio, que odio sin razón y con ella a un tiempo a personas que están en mi vida y no puedo echar, a personas que en el fondo no me caen nada mal. Pero ahí queda esa sencación en mi latiente corazón.

¿Angustia existencial? Puede ser también aunque en verdad nada sé.

martes, 15 de mayo de 2007

Lágrimas


Qué fácil es sentir las huellas clavarse en la arena y qué fácilmente las borra el viento o el mar. Qué fácil es llorar y qué fácilmente se borra la lágrima de nuestro rostro humano para que no nos vean tristes, sufriendo a cada paso, añorando aquella lejana tierra, aquellos amigos que lejos se encuentran.

Lágrimas surcadoras de caras, lágrimas amargas, desconsoladas, terribles, arropadoras, libertadoras... Cuanto tiempo estábamos sin vernos, sin tocarnos. Cuánto tiempo estabas sin derramarte por el balcón de mi mirada. Mis ojos se habían secado de felicidad y ahora vuelvo a hundirme en esta tiniebla. En esta incertidumbre. No es una brisa del pasado, sino algo nuevo del presente.

Las estrellas a veces resplandecen como lágrimas lloradas por el cielo que se quedaron condensadas a una altura considerable. El Sol intenta calentarlas para que caigan, para liberar al cielo, su amigo, de esa infinita tristeza, de ese permanente llorar. Y por el día nos impide ver esas lágrimas a los seres humanos para no entristecer y enfriar nuestras vidas. Ese calor nos recubre, nos fortalece, pero siempre quedaran esas catedrales góticas oscuras, como refugios de la noche y de la tristeza, como refugios de esas lágrimas que hace millones de años se vertieron en el éter, en la nada.

sábado, 12 de mayo de 2007

Divagaciones sin fruto


Mi cabeza se confunde. Mi cabeza deriva a través de uno y mil mares de infructuosos pensamientos mientras miro la vida pasar postrado en una cama, aburrido, inactivo, zombie... Y al pensarlo me arrepiento. Pero sentirlo no basta. Los músculos de la vida se atrofian, ya no funcionan. Se me olvida vivir, se me olvida ser feliz, se me olvida no vivir de rentas, se me olvida darme a cada paso, se me olvida lo que quiero en un futuro y cada día quiero una cosa. O mejor dicho, quizá es que nunca he sabido. ¿Por qué es tan difícil tener las cosas claras? ¿Por qué es tan complicado hablar de corazón?

Un extenso mar azul se extiende delante de mí. Grande, muy grande. Pero yo me mantengo sentado en la cómoda arena de la playa. Pero ya quema y aún no tengo construido ni la mitad del barco que me permitirá cruzar ese océano magnánimo. Muchas personas me ayudan poco a poco a construirlo pero ahora una parálisis extraña se adueña de mí, me comprime el corazón y lo que llevo hecho empieza a ser embebido por las crecientes dunas y me duele. Pero soy incapaz de hacer nada. La nada se adueña de mí y sólo mis sentimientos siguen activos avisándome de que el "turn off" está muy cerca, acechando. Ya no sé si mi barco está aquí o muy lejos.

domingo, 6 de mayo de 2007

El vuelo erróneo de las mariposas


Anoche sensaciones que llevaban tiempo sin visitarme llegaron a mi vida otra vez. Otra vez me sentí inferior, me sentí fuera de lugar. Pero con una diferencia, que ayer fue mi culpa, que ayer no estaba realmente fuera de lugar, que ayer no estaba solo, no estaba abandonado a mi suerte. Ayer creí por un momento que la vida volvía a colocarme en situaciones del pasado y la pagué con personas que no pertenecen a ese pasado oscuro de imbecilidad y masoquismo(siempre metafóricamente) sino a personas que afortunadamente pertenecen a un esperanzador presente. Pero claro ellos no conocen ese pasado, no pueden entender de la forma que repercute en mi presente y no les culpo por ello. No, no es culpa suya. Pero estoy demasiado lejos de muchas cosas que quiero y esas personas que conozco de hace apenas unos meses también son ya queridas pero siento en ocasiones que no me conocen ni yo a ellas, no saben de partes de mi pasado que son imprescindibles para conocerme ni yo del suyo, no saben detalles de mí que me condicionan sobremanera y a mi también se me escapan muchos detalles que quizá si fuera menos payaso ya conociera.

Quizá me pasa como a las mariposas, ellas elevan su vuelo como de una manera indecisa, como inseguras, como si fueran a serles arrancadas las alas. Yo ya pasé ese suelo frío en el que durante un año estuve postrado y me afecta de vez en cuando como una tenue brisa que desequilibra momentáneamente mi vuelo.

Y hoy me río de esa brisa y quizá debería tomarla más enserio. Gracias a Dios hoy se hablaron cosas que anoche quedaron en duda pero no debería reírme, ni contar cien mil veces que cayeron las lágrimas por estos mis ojos como si de una batalla se hubiera tratado. No, no debería.

Lo que más me fastidia es que no he tenido el valor de pedirles perdón por lo que mi loca cabeza no dice ni cuenta, por las paranoias y recuerdos extraños que pasaron anoche por mi cerebro y mi cuerpo a esas dos personas que ahí conmigo estuvieron.
Gracias chicos, me alegro de haberos encontrado.

viernes, 4 de mayo de 2007

Volver


Ha llovido mucho desde la última vez que mis palabras quisieron adentrarse en los extensos dominios cibernéticos. Abril se fue y yo sin aparecer. Pero lo importante es volver, es saber que hay un abstracto lugar de intrépidos verbos que gobiernan ejércitos de palabras voladoras aunque cobardes y valientes. Pero han vuelto las afiladas letras a colmar el país de mi imaginación, las frases y oraciones han plantado el yermo páramo de estrofas, versos y párrafos.


Es importante volver, no sólo a utilizar una pluma en forma de teclado o a leer sentimientos encontrados de este mundo tan humano, sino volver también a aquel lugar que nos vio nacer y crecer y saber que una suave magia de ese sitio nos recorre por todos lados, que llevamos impreso un tatuaje transparente e inintiligible en el que se detalla lo que debemos a ciertos lugares.


Es importante sacar a nuestro ser profundo de la caverna en la que a veces hiberna y que nos hace recubrirnos de un mundo mundano y superficial. Hace poco a mí me pegaron un toque, mi ser profundo empezaba a padecer por inanición. Ahora estoy poco a poco alimentándolo para intentar que vuelva a ser el mismo. Creo que lo conseguiré. Lo salvé a tiempo aunque creo que nunca hubiera muerto, que es un ser inmortal que nos vive muy adentro y a quien siempre se pude recuperar si se necesita. Lo que no sé es si es un ente rencoroso. Espero nunca tener que llegar a averiguarlo.

martes, 27 de marzo de 2007

Sobre los sentimientos


Hay calles donde la esperanza se quedó tirada en un rincón. Hay esquinas donde el amor se prostituyó con dolor. Hay avenidas donde los recuerdos fueron consolados con alcohol.

Demasiados sentimientos su pureza han perdido con el paso de los años. La vida pasa inquebrantable para ellos también. A veces me gustaría poderlos volver a meter en una cuna como bebés sentimentales... Pero sé que es mejor así, que es mejor que sean fuertes para resistir duros golpes que quedan por venir y también para disfrutar satisfacciones que aún quedan por asistir al baile de mi vida.

Poco a poco pasa el tiempo y los años y ellos siguen ahí aportándome ese halo de humanidad que sólo ellos saben dar. Hay muchos que no me gustan nada, otros que odio, algunos que espero que cambien, otros que me encantan, unos cuantos que me quedan aún por descubrir, también están aquellos que aún no han tenido su momento de gloria y los que han pasado sin pena ni gloria por mi corta existencia. Pero a todos ellos les debo algo. Les debo todo mi ser. Si alguno de ellos cambiara por completo, se transformara, también sería yo quien cambiara, quizá para mejor, quizá para peor. Pero eso no es algo que me preocupe porque si lo hacen sé que su razón tendrán o ya haré yo para que la tengan, aunque no conviene forzarlos porque crean un conjunto muy singular, un equipo cuyo equilibrio no es muy recomendable tocar pues todo juntos pueden cambiar en el interior de un ser pensante.

¡Ay, sentimientos! ¡Qué misteriosos y sublimes! ¡Qué humildes y soberbios! ¡Qué míos y de todos a un tiempo!

jueves, 22 de marzo de 2007

Esas cosas lejanas que quiero

Poco a poco se marchitan algunas flores que no puedo regar. El abono que dejé hace tiempo se va acabando para otras. Pero no me preocupa y sí a la vez. Algunas de esas flores tenían espinas que llegaron a clavarse en mí muy adentro, sangrando mis dedos a cada momento. Otras eran lisas pero feas. Pero muchas de las espinosas eran extraordinariamente bellas y radiantes y me encantaba hablar con ellas mil y un instantes.

La cuestión es que he encontrado un nuevo jardín que se aleja en el espacio y el tiempo de todos mis otros jardines. Pero a veces un extraño tren me lleva a visitar a mis antiguos jardines aunque sólo me da tiempo a regar y a abonar las flores más bellas y radiantes, las flores más joviales, las flores que se arrancaron las espinas por mi. Y otras ocasiones me traen en ese mismo tren o en un autobús que no conozco a las flores que más apreció.


El tiempo y la distancia no lo marchitan todo. Hay cosas que permanecen casi impolutas con un poco de cariño. Hay personas que cambian y a la vez respetan tus cambios. Y para ello sólo piden una conversación donde se deje todo claro por escrito en el diario de nuestras mentes.


Me encanta poder decir que hay cosas a más de 200 kilómetros que es como si siguieran estando en mi misma calle, en mi mismo edificio. ¡Os quiero!

jueves, 15 de marzo de 2007

Descifrando el jeroglífico


Es dificil decirte algo cuando no sé ni como es tu cara, ni de dónde eres, ni que lengua hablas, ni que edad tienes, ni tu dirección de messenger... Es muy complicado entender mi vida sin el consuelo de saber que existirás y que me querrás.

En ocasiones te imagino. Imagino tus besos, tus caricias, tus bailes... Y sonrió porque sólo sé que no sé nada y me fastidia realmente darle la razón a ese tal Sócrates que lleva más de 2000 años muerto. Y de pensar en ti mi mente empieza a volar por el mundo de la paranoia, a imaginarte en caras, corazones, inteligencias, miradas, labios que ya conozco. Incluso hay veces que me invade la seguridad de que ya te conozco y creo que es a ti a quien miro a escondidas con furtivas miradas enamoradas.

Pero tu cuerpo y tu alma siguen siendo para mí un misterio. Siguen siendo para mí un jeroglífico que he de resolver. Que ansío resolver. Pero lo decepcionante será si no eres nadie, si en realidad no existes más que en estos pensamientos aquí plasmados con tinta cibernética.

No quiero presionarte a que des la cara. Aunque, en parte, me encantaría que lo hicieras. Pero me gustaría descubrirte infraganti mientras tu me buscas a mi también y que te sorprendas tú también de haber descubierto el gran enigma de nuestras existencias.

domingo, 25 de febrero de 2007

Mis voladores sintagmas


De un tiempo a esta parte las palabras volaron de mi blog. No querían posarse en él. En alguna ocasión llegué a sentarme delante de mi ordenador, queriendo sacar muchas cosas que llevo, que quiero contar al mundo, que quiero dejar en un pequeño rincón de la red. Pero había algo que no me dejaba. Apenas había escrito una frase, la borraba, no tenía para mí sentido escribir lo que estaba escribiendo.

Es una extraña sensación, este blog ha acabado siendo en mi mente una especie de diario encriptado, una especie de miguitas de pan que tienen que seguir todos aquellos Hansel y Gretel que quieran conocer mi interior o mejor dicho, la parte más misteriosa y profunda de mis entrañas sentimentales.
El problema llegó cuando me dí cuenta que nadie abría esas pistas, que incluso gente que siento muy cerca despreciaba este espacio tan mío.

Pero ahora todo va a cambiar, ya no voy a empezar a contar desde el cero hacia delante. Ahora voy a contar desde el infinito hacia atrás, rellenando cada uno de los espacios de la recta de los reales. Ha llegado la hora de escribir esto para esas personas anónimas que de vez en cuando entran, para esos pocos conocidos que han osado abrir las pistas paranoicas de mi existencia, para todos aquellos a los que nunca les gustarán mis letras, para todos aquellos que nunca se introducirán en las aguas tibias y profundas de mi blog, de mis letras, de mi propia existencia.

A veces se puede disfrutar el silencio como si se tratara de la mejor de las canciones.

lunes, 12 de febrero de 2007

Divagando historias


Podría empezar a divagar sobre cosas de mi vida, podría... pero no. Hoy no lanzaré mis lágrimas con forma de letra al barco cibernético de mi blog que surca los océanos de Internet. Hoy no y hay muchas cosas que me aturden como para hacerlo. ¿Y entonces sobre qué voy a hablar? Sobre nada en especial. Divagaciones hipnóticas como siempre, acompañadas de palabras que hoy salen de mi cabeza.

Érase una vez la triste historia de un triste escritor que no era yo, sino un ser imaginado por mí que susurraba lentamente a los troncos de los árboles contándoles sus mil y una desdichas. Vivía acompañado por una corte de criados malcriados por una libertad y libertinaje que sólo nuestro romántico autor concedía. Su fino bigote nunca sonreía y su mente siempre andaba en un mundo de mujeres ideales, sentimientos que deseadamente imaginados su imaginación proporcionaba, bosques oscuros de intenso ramaje poblados por un y mil seres fantásticos sólo en su mente de intenso poeta. Murió, joven, como todos los escritores en aquella época. Pero él no escribió sutiles cartas explicando los motivos de su suicidio, él nunca reconoció abiertamente sus delirios sentimentales de versos ocultos en sucios cajones. Quemó toda su obra, toda menos un verso que fue encontrado en lo más profundo de su extensa bodega: "sólo un sentimiento evocado puede ser puro cual dos mariposas alzando su vuelo".

Érase una vez la melancólica historia de aquella bella joven, aún joven hoy día, sentada en aquella playa de arena fina y amarilla que cosquillea los torsos desnudos y las caras tan pálidas. Era un día de marzo. La playa desierta. Ella allí sentada. Las olas y el viento jugueteaban. Su mirada observaba el azul del cielo con ese doloroso sentir por las cosas que pasaban convirtiéndose en un sin vivir. Pensaba en cómo su tranquila vida de estudiante se tambaleaba por momentos. El amor, los estudios, los amigos, el dinero... Todo se convertía en una preocupación. Y a veces soplidos muy ténues del señor Don Destino tiran jarrones de porcelana por un precipicio. Cambios pequeños de nada revestidos caminaban por sus pensamientos con libre albedrío. Mañana o pasado esa tristeza se iría, se olvidaría entre todas las cosas de toda una vida. Pero cualquier día volvería. Siempre volvía pero ella con ello vivía.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Necesidades, recuerdos, nadas y pensamientos

Necesito que me abracen, que me den besos que me hagan saber que soy querido. Para que mi mente pueda mantenerse distraida de las cosas duras de esta vida. Pero hay necesidades que no son tan fáciles de cubrir y, sin embargo, sin ellas puedes vivir. Puedo vivir sin esos besos, sin esos abrazos... No es tan difícil hacerlo, pero mi añoranza de ellos se clava y se clavará muy adentro como una cruel espina que llevo muy dentro desde hace tanto tiempo...

En el pasado se cometen errores que siempre recuerdas a pesar de que, a veces con el tiempo, se llegan a convertir en sucias pesadillas infantiles de un pasado muy remoto. Pero cada vez que rememoras esos angustiosos episodios del pasado vuelves a sentir ese doloroso sentimiento que te apesadumbra desde un día que se perdió entre la niebla de los mil y un momentos vividos desde entonces. Ni el tiempo ni la distancia consiguen formatear el disco duro del corazón.

Hoy mis problemas los siento pequeños, muy pequeños comparados con otras épocas de mi existencia. Pero siguen habiendo. Antes me preocupaban cosas importantes, hoy sólo me preocupan tonterías, sólo me preocupa una nada desconcertante y austera que posa su invisible manta causando una tristeza que no alcanzo a entender, que no alcanzo a ver porqué tiene que venir a buscarme incluso cuando no hay razón para ello. Pero esa nada a veces pasea, por habitaciones tristes y oscuras... con una lluvia que parpadea fuera haciéndolo todo gris, incluso haciendo que mis pensamientos se tornen grises sin que haya algo lógico para ello. Pero es precisamente esa ausencia de todo la que provoca en mi esa nada.

A veces pienso que pienso demasiado y que a la vez mi pensamiento no alcanza los pensamientos de esos otros seres pensantes que también piensan. Quizá estas borracheras de divagaciones sobre cosas que no entiendo están afectando al hígado de mi cerebro. Pero necesito pensar: "Pienso, luego existo"(Descartes)

martes, 6 de febrero de 2007

Pinceladas de cartón piedra


Un día, hace ya algún tiempo, soñaba que vivía en otra ciudad distinta de la mía. Ya no es un sueño. Pero lo que ocurre es que algunos sueños se hacen realidad y otros no. Y lo que antes era un sueño se puede convertir en pesadilla. No digo que mi nueva ciudad sea una pesadilla, no lo es, pero tampoco es una ciudad de ensueño donde la gente ande bailando, donde la gente hable cantando... Esas ciudades no existen más que en las películas.

Me viene ahora mismo a la mente una escena de una película: "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet. En la escena que intento evocar la protagonista entra a un supermercado y de repente empieza a imaginar que todo el mundo baila al son de "Senza fine" de Gino Paoli. Y aunque eso sólo está en la imaginación de la protagonista yo pude ver a esa gente comprar bailando aunque en un medio de mentiras piadosas fuese, que eso es lo que es el cine en última instancia.

Pero quizá no es un sueño lo que se convirtió en realidad, quizá fue un objetivo de mi vida lo que se hizo real.

Objetivos y sueños... Para muchas personas la diferencia está muy clara entre ambos conceptos. Otros, sin embargo, sentimos una finísima cortina entre ambas palabras y no llegamos a diferenciarlas con la suficiente claridad.

Me gustaría coger un pincel, y con suaves pinceladas de color azul marino escribir con letras grandes que mi mayor sueño es un objetivo sin el cual no puedo continuar mi camino. Pero sería amargante, yo creo, porque me llevaría a una paradoja paralizante.

Inconformista seré siempre pero quizá deba conformarme con sueños imposibles y objetivos alcanzables.

viernes, 2 de febrero de 2007

Medio lleno y medio vacío


Hoy es uno de esos días extrañamente extraños... uno de esos días en que te quedas mirando largo rato hacia el infinito en una suave seminconsciencia, uno de esos días en que puedes pasar de la más profunda tristeza a la más sonora carcajada, uno de esos días en que en un momento determinado eres la persona de más autoestima del mundo y al siguiente te tiras cien mil piedras sobre tu propio tejado.

Seguramente sea hoy un día en el que mi cerebro este haciendo raras mezclas a escala microscópica que se traducen en esta extrañeza macroscópica. No lo sé. La mente y sus intrincados misterios...

La vida es como una moneda, si no hubiera una cara mala no podría haber otra cara buena. A veces vemos sólo una de las dos caras pero yo, hoy, veo el canto de la moneda y ésta se inclina un poco por momentos hacia uno u otro lado.

Son esas épocas de transición en las que ves el futuro incierto y claro. Sabes lo que quieres hacer con tu vida pero no sabes cual de esas opciones que barajas quieres escoger. Sabes que con una quizá seas más feliz aunque implique más esfuerzo y sabes que la otra te dará felicidad ahora y después el devenir de la existencia te planteará más opciones. En parte, ninguna opción es mala, pero una es mejor que otra y no sabes cual y esa indecisión plantea dudas y las dudas aportan un poquitín de tristeza y la tristeza oscurece un tanto la realidad. Pero hoy sólo la oscurece hasta cierto punto. Quizá he conseguido combinar las dos opciones o quizá lo que me pasa es que vuelvo a confiar en el género humano aunque no sin ciertas reticencias.

Mañana será otro día, quizá mejor, quizá peor, quizá igual que éste... Nunca se sabe y eso en parte da tanto emoción como agobio existencial.

El vaso hoy está medio lleno pero también medio vacío, tengo muchísimas cosas pero también soy consciente de que me faltan otras tantas.

miércoles, 31 de enero de 2007

Tristezas que se llevan dentro


Espero que mis palabras no causen ningún daño. Espero que no se claven como dagas de idiotez en los corazones ajenos.

Demasiados ojos observo cada día implorando mi silencio. Que me calle me piden sin esmero. Y yo, en mi pesada pesadez, sigo hablando porque no entiendo lo que piden a pesar de la falta de complejidad de lo enunciado. Mis palabras se chocan en demasiadas ocasiones con momentos equivocados.

Pero no soy tonto aunque sé que lo parezco. Sé que hago mil y una tonterías que no tienen porqué agradar a todo el mundo, pero son tonterías inocentes, para intentar alegrar a la gente en este raro mundo de preocupaciones constantes.

Lo malo llega cuando se piensan que no queda un ser pensante más adentro, un ser que siente, que es capaz de estar muy triste. Cuando los demás están tristes siempre hay alguien que pregunta, yo mismo suelo hacerlo aunque muchas veces no me dejen. Pero pocas personas vienen a mí a preguntarme con la pesadez necesaria para que hable cuando la tristeza me cubre.

Sí, mis silencios y mis palabras andan en un compás bastante malo. Y se descubre, con el paso de los años, que amigos son los que están contigo y te preguntan mil y una veces qué te pasa, son los que soportan tus tonterías y te dicen con claridad cuando te pasas, son los que saben qué te pasa sin emitir siquiera una palabra... Son los que intentan que el compás de ruidos y silencios vaya a un acompasado adecuadamente, a la vez que el viento de lo que va pasando.

A todos los demás os olvidaré como se olvida un paisaje que no gusta, un edificio que no destaca... A los que de verdad no son amigos, se les olvida fácilmente, no sin pena, claro está, porque dejan huella, como todo. Pero cuesta muy poco olvidarles y en parte me alegro.

Sin embargo, gracias a todos aquellos que me dicen cada día que me quieren con mil y una acciones pues gracias a ellos soy quién soy y sigo vivo pudiendo mirar para adelante, aunque hay tristezas que no me quita nadie.

viernes, 26 de enero de 2007

Frío


A veces el frío gusta, me gusta. Otras muchas veces no gusta, no me gusta. Todo depende del lugar en que te encuentres, de con quién te encuentres y de cómo te encuentres. Me encanta estar en casa, caliente, mientras fuera un frío aterrador lo cubre todo bajo un manto de niebla que empieza justo detrás de la ventana o bajo un lluvia fina o torrencial o de cualquier otro tipo. El problema llega cuando tengo que salir con esas condiciones climáticas tan desfavorables... como he tenido que hacer hoy.

Pero hay muchas cosas del frío que he vivido muy pocas veces. Recuerdo aquella vez, no me acuerdo cuanto hace, que nos fuimos a una casa que estaba en una montaña y nevó muchísimo anegando de nieve los campos de alrededor, dejándonos incomunicados. Veíamos nevar a través de un gran ventanal mientras nosotros dentro nos deleitábamos con ese paisaje nevado bajo la influencia hipnótica del calor de una lumbre. Ver nevar es algo que demasiadas pocas veces he visto y me gustaría volver a vivir esa sensación de maravilla, de poder salir después a jugar con la nieve.

Me encanta el frío cuando estoy en casa con la calefacción encendida viendo la televisión o, mejor aún, leyendo un libro arropado con una manta mientras escucho los sonidos de la lluvia, el viento o incluso los coches que provienen de ese exterior que parece, más que nunca, otro verdadero mundo.

Pero, sin duda ninguna, lo mejor es tener enfrente a la persona que se quiere tiritando de frío y acercarte a intentar solventar ese mal que le atenaza. La abrazas, la mimas, la besas, la acaricias, la arropas, le das tu chaqueta, le tiendes tus manos para que den calor a las suyas a pesar de que te está congelando ese contacto... pero a cambio esa persona da calor a tu corazón con su amor.

jueves, 25 de enero de 2007

Estado de excepción en mis sentimientos



No es agobio lo que siento por dentro sino una tristeza superlativa. No sé lo que le pasa a mi corazón. Pero bueno... dicen que días malos los tiene cualquiera.

Vine a buscar algo que se me ha escapado, que se fue como arena entre mis manos. Como una luz tenue que ves que se aleja palmo a palmo. Y eso provoca en mí una extraña sensación de doloroso olvido de aquello que era tan mío y quizá desprecié por la premura del instante aquel. Hubieron cosas que no pensé demasiado en muchos instantes del pasado. El sólo sentir a veces engaña. Cuando ocultamos la razón humana aparecemos al día siguiente mordidos en mil y una partes de nuestro interior sin que, a veces, nadie tenga la culpa. Los sentimientos humanos y su reflejo, su sombra en la realidad: esos estados de ánimos que pasan desde la más alegre alegría a la más triste tristeza en cuestión de décimas de segundo...

En muchas ocasiones intenté despertar en mi vida un halo de amor. Aún lo sigo intentando... y aunque en incontables ocasiones parece que esa extraña cortina por fin me oculta, me encuentro con cortinas llenas de cientos de espinas... Y me las quito. No estoy aún preparado para ese masoquismo que es el amor. Depender de alguien puede ser bonito pero esa incertidumbre de no saber que le bulle por dentro, esas inseguridades inmaduras que mi ser aún mantiene... retrasan mi crecimiento como flor marchita hace tiempo que necesita una gota de néctar de esos sentimientos. Pero creo que nunca he movilizado a todos mis ejércitos para lograr conseguir esos sentimientos y siempre pienso que aún no es el momento de un estado de excepción en todo mi cuerpo a favor de desconocidas sensaciones que todo mi ser entero emocionen.

¿No será que mi corazón es acorazado por el acero más duro? ¿No seré un ser insensible cuyos sentimientos sólo son un invento que es traído por oscuros vientos? No lo sé. La incertidumbre corroe mi rostro hasta desfigurarlo en una tristeza que ni yo mismo entiendo. Pero pocas veces se deforma del todo con esos ácidos lacrimosos que a veces se derraman por mi cara. ¿Por qué no puedo descargar todo esto con lágrimas que no se queden dentro sino que salgan fuera a rasgarme la cara?

Me siento atado de pies y manos por cosas que no entiendo. Prejuicios de mí mismo delante del espejo. Odio tan pocas cosas en este mundo-infierno... que me gustaría odiar más para, por lo menos, tener ese sentimiento. Pero, a veces, no sé odiar como otras tantas, atestigüé, que tampoco sé amar.

miércoles, 24 de enero de 2007

Mis mil y una inexistentes osadías


Quizá algún día me atreva a cambiar mi mundo, a gritar todo aquello que llevo tan adentro, a desnudar mi ser inteligible a los demás. Quizá algún día lo haga pero antes deberé haber perdido muchos miedos que me recorren por dentro.

Desde fuera lo que hay dentro parece sencillo, al fin y al cabo, lo de dentro no tiene que luchar contra los agentes externos. Sin embargo, a veces, nuestro corazón sufre a pesar de todas las capas que le protegen. En muchas ocasiones me pregunto si ya sé lo que es el amor o aún es una asignatura pendiente de mi existencia.

Me encantaría poder plantar un beso en su labios con descaro sin importarme lo que recibiré a cambio. Me encantaría poder tocar sus mejillas con mi mano mientras nos miramos.

Me gustaría sobremanera gritar susurrando en un río de inmensos chillidos que yo no estoy loco pero este mundo en el que todos vivimos me agarra con mil y un perjuiciosos prejuicios y no deja que libre yo chille. Vagos rumores escucho sobre una libertad lejana, sobre un amor correspondido que llene mi alma. Sin embargo mi ser me restringe una y mil llamadas a un mundo donde feliz esta vida se viva.

Por favor dame otra calada, de esa cosa que felicidad es llamada. Creía que todo iba a cambiar, que lejos de allí sería otro. Osé marcharme de casa, dejar allí todo lo que conocía para ser feliz, o eso me decía. Pero el mundo es el mismo, la tierra no cambia... e incluso aquí el clima engaña.

Te pediría que fueras tú quien me besaras pero no lo haré nunca a no ser que mi locura se dispare y me dé por decir mil y una verdades. Sin embargo lo mío no es enfermedad sino capricho de que vengan muchos a llorar mi nicho.

Vida, sólo te pido una cosa y es esa felicidad que ansío. Poco a poco te acercas, lo siento. El exilio me transportó un poquito más cerca de tus caprichosos brazos.