Ríos que se convierten en afluentes... Ríos que llegan hasta el final, que desembocan en el océano de la amistad... Ríos que van a parar a lagos de difícil clasificación emocional...
Un día soñé con tener muchos amigos, con ser muy popular, con rozar incluso la amistad superficial, con no preocuparme del corazón y de lo que emana... Pero ya hace mucho tiempo de ello, y se lo agradezco a mi cerebro pensador porque ahora prefiero pocos amigos pero que me lleguen a mi alma como yo espero llegarles a la suya.
Poco a poco mi ser despierta, mi ser empieza a conciliar un feliz sueño, unas metas posibles a corto plazo tras las que se abra un horizonte incierto pero esperanzador. Aunque en el camino habrán miles de piedras, de baches que evitar, de ríos que cruzar en peligroso nado, de incertidumbres que me hagan dar pasos en falso... pero aún así parece que elegí un buen camino hasta ahora, un camino con piedras de las que mucho he aprendido, un camino de pensamientos que me han echo crecer, un camino... mi camino.

