¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

sábado, 16 de agosto de 2008

Después de la tempestad



Pasan los días. Lo que hubo un día se diluye. Los cimientos podridos ceden irremediablemente dejando que caiga el edificio. La vorágine del tiempo nos deja episodios y nos impide vivir el presente. Deja que las marcas y los malos comienzos se conviertan en un torbellino que tira al suelo los colosos de Rodas que teníamos bien construidos.


No pasa nada... y pasa mucho. Hay que dejar que las cosas ocurran y siempre quedarnos con lo bueno de aquello que ha pasado. Aunque en nuestro interior siempre quede la inmensa duda de qué habría pasado si nos hubiéramos comportado de otra manera para evitar lo malo, para evitar aquellas cosas de las que uno mismo tiene culpa.


Sé mis errores. No entraré a dilucidar si son queriendo o sin querer. Me arrepiento y lo siento.


Sé las cosas que se han echo buenas por mí. No entraré a decidir si me hicieron o no daño. Simplemente lo agradezco y mucho.


Quizás en unos años todo sea diferente. Las historias imperfectas en un mundo que nos exige la perfección, la imperfecta perfección humana, algún día caerán en el olvido. Si no han caido ya... Y nos acordaremos de sensaciones, sentimientos... Y si esas historias no caen en el olvido serán un recuerdo lejano. Las cosas malas con el tiempo se diluyen y sólo nos dejan ver lo bueno. Así que quizás sea un cobarde o quizás es que tenían tanta razón que me siento un estorbo en vidas felices, lo único que sé es que voy a dejar que el reloj corra, sin mover un dedo. Estoy preparado para el futuro y no para el presente habiendo ese pasado...

La genial obra del renacimiento fue destruida, la fachada barroca pesaba demasiado y se derrumbó llevándose consigo el resto del edificio. Es triste y mucho. Pero ahora alguien levantará esos muros mucho mejor, un nuevo equipo, nuevas caras... Aunque ninguna vida humana está a salvo de los terremotos que se producen saltando...

jueves, 24 de julio de 2008

Sólo soy una persona



Los sueños y las pesadillas se funden en la infinitud de la noche, en el incontable número de estrellas que acompañan a la solitaria Luna. Acostado en la arena veo el cielo mutar de color para ser como un camaleón que muta para engañar al lejano Sol que empieza a despuntar. Cuando aún no se le ve el cielo cambia a lila y después es azul que a todos nos encandila.

Y yo abajo, como un átomo atómico. Célula sin importancia en el vasto universo. Y pensar que me bullen tantas cosas por dentro... A veces no lo entiendo, a veces desearía que no fuera así, a veces desearía que estuviéramos todos muertos. Pero no, no tengo ni valor para morirme aún menos para pedir o exigir a los demás que lo hagan. Estoy un poco loco, sí, pero soy sólo un persona.

No soy una tele que te dé las noticias cada día, no. No soy un muñeco al que abrazar, gritar o dar puñetazos cuando a uno le apetezca, no. No soy un diario al que contar cada día las penas, las desdichas y si acaso alguna que otra alegría, no. Sólo soy un persona. Solamente aunque haya quien no lo comprenda.

En la noche me camuflo como hace el cielo cada día. Durmiendo o refugiándome en la bebida. Y así quizás pueda ser el camaleón celeste que todos ansiamos ser. Aunque después siempre soy yo, tan simple como eso. Sólo soy una persona y sin trampa ni cartón porque todo se me nota. Hasta la más leve gota de hastío, hasta el más flojo suspiro de ironía, hasta la más recóndita cana de enfado. Lo siento, soy transparente, crío e inconsciente. Pero sigo siendo sólo un persona con todos mis sentimientos que de nada y de todo se arrepiente.

martes, 8 de julio de 2008

Y dudo, y sigo.



Repito las constantes que hace tiempo aprendí estancado entre el estiércol de aquel agobio que nunca entendí. Reitero los tópicos que en literatura escuché pues de tanto leer los hice míos cuando los oí aquella vez.

Y es que el ser humano se ha venido cuestionando una y mil veces las mismas pequeñas cosas que forman nuestra existencia sin hallar satisfactorias respuestas en la mayoría de los casos a las grandes preguntas que nos aguardan al girar cada esquina. El ser humano ha utilizado de forma torpe y grácil a un tiempo las mismas figuras retóricas que adornan sentimientos y recuerdos a cientos. Sí, siempre lo mismo pero con una gama infinita de colores en la paleta indeleble del tiempo.

Y yo puede que sea el príncipe del reino de las sonrisas olvidadas o el rey de la república independiente de las vías del tren o el mendigo del país donde, en vez de agua, de las fuentes mana oro líquido. Y tantas circunstancias pueden darse, tantos caminos, tantas bifurcaciones pueden encontrarse que miles de veces me he parado con miedo, cientos de veces he dado pasos atrás, millones de veces me he sentido horrorizado... Pero las escaleras mecánicas que llevan hacia la boca del metro no cesan, no paran, no se rompen, y por ello he de continuar. Porque sin mí mi vida no tiene sentido.

miércoles, 18 de junio de 2008

Puntas de iceberg



El aire entra por la ventana. Suave, tierno. Caluroso por el día y fresco por la noche. El sonido del ventilador remueve las partículas aladas. Las lanza cruelmente hacia mí para combatir mi calor del mediodía mediterráneo entre extrañas felonías.

Todo cobra vida ante la quietud. El más leve movimiento cobra sentido. Un sentido magnánimo.


Y mientras se disfruta de todo y nada la vida pasa. El tiempo también. La tristeza ya no existe. O por lo menos no siempre. Los malos y buenos tragos vienen y se van. Un carrusel es la vida que corre con trotes, rampas, muros, escaleras que hay que trepar o bajar dependiendo de los mapas que en tu mente hallarás.


Prometí olvidar demasiadas cosas que aún recuerdo. Y no me acuerdo de tantas otras que juré no olvidar. Está cabeza tan mía no me deja respirar solo. Preocupado hoy me encuentro pues quien no recuerda su pasado es capaz de repetirlo, de mentir y de hacer mil y una veces la misma pregunta.


El presente es curioso pues cuando pretendes hablar de él o cambiarlo ya se ha convertido en un inmutable pasado. El pasado está ahí quieto e indeleble. El futuro se contorsiona, se difumina, nunca acaba de llegar. Quizás sea este tiempo lo difícil de la vida pues no se puede controlar. Lo difícil y bonito pues sin cuarta dimensión no hay quien sepa dar un paso para adelante o para atrás y ser un poco diferente o directamente cambiar.

lunes, 16 de junio de 2008

Nubes de tristeza



Vuelven desdichadas. Vuelven carcomiendo mi cerebro. Vuelven sin tapujos y también sin miramientos. Vuelven las arpías tristes


Hoy no seré positivo ya que no puedo, hoy seré más bien todo aquello que no quiero. Triste, tonto y desdichado. Y también mal dibujante. Así seré pesimista, así no caerá ningún ángel.


Mañana amaneceré con una extraña resaca, la que da todo aquello que hace que se derramen mis lágrimas. Será esa extraña conciencia que de vez en cuando me entra que me grita sin cuidado que estoy solo y no como cualquier otro ser humano. Mete el dedo en la llaga del pasado. En aquellos tantos bailes solitarios sobre tarimas de madera de los que se me han clavado astillas tan adentro que no salen si entero no me despellejas.


Intento huir otra vez. Me lo noto. Siempre huyendo. Mi culo de mal asiento sigue siéndolo. Maldito mundo. Malditas decisiones mal tomadas. Maldita precipitación comedida y pausada.

Cada vez quiero huir más lejos en busca de ese pequeño trocito de cielo. Siempre que creo haberlo encontrado... se desvanece entre mis dedos cual pequeña nube de algodón de azúcar en un extraño sueño.

sábado, 31 de mayo de 2008

Cada oveja con su pareja


Se acerca la estación del estío. Se acerca el calor infernal. Pero mi corazón está frío. ¿Será de tanto pensar?

Quizás no me interese seguir atado en un ramal de las vías de un tren que me puede atropellar. Lo siento, pero si vas a tu apaño yo al mío también iré. No me pidas ni consejos porque no te los daré. Fuiste tú quien rechazaste un asiento aquí a mi lado, ahora se sentarán otros aunque no sean de tu agrado. Y me da igual lo que pienses pero no te pongas a gritar porque puede que no hable ya contigo nunca más.


No sabía que querías conducir por otro camino tan distinto al mío. No sabía que no querías volver a confluir conmigo. Pero ya me lo has dejado todo claro y limpio en mi calzada. En la variante que tu creas para mí has colocado un gigantesco prohibido por si no me había enterado.


Ahora diremos adiós aunque nos veamos de vez en cuando. Pero tú no quieres saber ya porqué derroteros ando. Anda tú por los tuyos, yo tampoco me preocuparé. Pero quien a mi me rechaza, yo a él o ella lo rechazaré.


Y es que estoy harto de barrios de putas con cortinas para hacer lo que les salga de la punta de una visa o de un carné. Ahora ya pienso bastante mejor que hace un año o dos. ¡Iros a tomar aire fresco y dejadme a mí que coja calor!

Cada oveja con su pareja nos dice bien dicho el refrán. Y cuanta razón encuentro. Cuanta razón animal. Porque eso es lo que somos más allá de algún simple y básico conocimiento racional.

sábado, 24 de mayo de 2008

Rampa vital


Mi vida pasa ante mis ojos cual suspiro fugaz. Es una fina hebra de aire comprimido de recuerdos, de vivencias y experiencias. Es un lento devenir hacia el final, con obstáculos, vallas que saltar, pero también con muchas pendientes hacia abajo que nos hace contemplar sin tapujos un cielo estrellado.

Un día me levanté de la cama y corrí hacia mi madre. Aún era un zagal pequeño en aquel entonces. Lloraba como llora desconsoladamente aquel al que la dura verdad de la vida le propina una ración de verdades. La abracé en mi llanto. Ella me abrazó como sólo sabe hacer una madre preguntándome asustada que qué me pasaba. Yo dije con mi tenue e infantil voz de aquellos tiempos que no me quería morir. Había descubierto que no todo es cielo, que la nada de La Historia Interminable es una cruel losa que puede pisarnos. Mi madre sonrío tranquilizadora como sólo una madre puede hacerlo. Yo cejé en mi llanto y vi la cara, la sonrisa, el amor de una persona mortal como yo. Vi el valor en sus ojos para afrontar el destino que yo descubría entonces y que ella tenía asumido desde hacía algún tiempo. Mi llanto paró. Ella no me mintió, no me dijo que no ocurriría lo inevitable, simplemente abrió mi mente para meter en ella osadía hacia el sino del ser humano.

La vida es una serie ordenada de hechos, de repercusiones, de timbales que suenan vibrando. Por eso quiero empezar a colocar con claridad la piedras de mi yo. Construir con sencillos planos una estructura que resista tifones, tormentas, granizos y las más crueles guerras. Quiero ordenar en un sano equilibrio mi mente. Quiero crearme una capa protectora que me haga indemne a palabras que suenan a rancio, resistente a las lenguas bífidas de las serpientes. Y puede que no lo consiga... Pero moriré en el intento de construir mi mundo, la pradera eterna de mis sentimientos.

lunes, 19 de mayo de 2008

Cambios aproximándose



Despiadadas arpías mutan en bellas princesas. Hermosas misses se transforman en monstruos escondidos en cuevas. Jeques árabes adinerados piden dinero frente a una catedral cristiana para no vender sus yates recubiertos de diamantes. El filósofo que un día conocí se dejó la moral olvidada en el sucio rincón de las frases escondidas en el jarrón de porcelana dictatorial china.

No tengo tiempo ni para pensar y pienso. Mil y una responsabilidades me atan y yo paso de ellas porque las estrellas brillan para mí pero no por mí.

Gente pasa por mi vida como ríos de tinta de una fotocopiadora de universidad. Muchas me dejan huella y después desaparecen haciendo indeleble la pisada en mi corazón. Caen irremediable y dolorosamente en el en el diván lleno de polvo de los recuerdos olvidados en un día a día fulgurante y que vuelven a la mente al abrazar una almohada mullida pero sin sentimientos.

Voy conociendo nombres de aquellos que el año que viene no estarán, estoy recordando otros que en años pasados estuvieron.

Nada es para siempre. Sólo la utopía vital por la que lucho día a día me hace buscar esos pequeños trozos de mundo que sean tan míos que nunca me harte de que lo sean.

Hace dos años todo era distinto. Afronté aventuras sin ataduras. Ahora hay ataduras, pero aún así hay que afrontar la aventura. Hay que andar para adelante, como andan otros, sin pararse, sin complejos y mirando muy bien lo que no está tan lejos.

Quizás sea hora de volver sin acabar lo que empecé, quizás no. Eso aún no lo sé y debería. Maldito tiempo que pasa incesante, goteando segundos, chorreando minutos, horas, días, meses, años, decenios... hacia el abismo.

domingo, 11 de mayo de 2008

Mi soledad y yo


Besos perros tras tu mirada de lince. Pisadas de cerdo tras tu pelaje felino. Orgullo herido de león comido por aves carroñeras. Así eres soledad, animal en un corazón que animalizas con cada zarpazo. Con cada oleada de personas en forma de marejada, marejadilla o sutil goteo apareces después.

Y me confundes, cual cordero, porque eres lobo blanco de pelo rizado y hocico chato. Y me abrazas con un abrazo de tristeza. Y lo que más me fastidia es ver como me ayudas a conocerme más para que llegue un día en que pueda vivir sin ti, en que pueda conocerme lo suficiente como para saber evitarte.

Andas en mi siendo tan mía y tan extraña, tan sumamente asquerosa unas veces y tan asquerosamente necesaria otras. Sabes lo que me bulle, cruel espía, cruel obsesión animal, cruel instinto de solitaria soledad en un mundo superpoblado por personas que no dicen nada a un solitario corazón que quiere dejar de serlo.

Nunca entendió que tuviera más compañía que la de mí mismo con ella dentro. Ente egoísta al que basta que le des una mano para que te coja y atrape. Pero hay que ser fuerte, sobreponerse, saber que la verdad está ahí fuera. Sin menospreciar lo que nos bulle por dentro pero sabiendo que no existe solo aquello que llevamos entre ríos de sangre, entre impulsos nerviosos, entre segregaciones del sistema endocrino, entre músculos y huesos.

Un día soñé no tomármelo todo tan a pecho, no dejar que el desánimo arramble con mi vida. Y es imposible, hay días malos y buenos. Pero solo no estoy. Hay miles de personas que no conozco, millones, y quizás ansían lo mismo que yo... unas palabras con el corazón, sin mentiras, escuchando y siendo escuchado. Y de las pocas personas que conozco en ese mar humano mundial hay algunas que están lejos, otras cerca, y de ellas hay personas muy especiales. Y no lo olvido. Porque el mayor error es el olvido, y otro también grande el no ser agradecido y corresponder lo que nos han cedido en forma de amistad para que esa soledad no nos deje heridos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Mi voz aparece


Nos pasamos toda la vida viendo la paja en el ojo ajeno mientras dejamos pudrirse nuestro propio montón de heno. Cuida lo tuyo y deja al otro con todo su orgullo. Ayuda sin duda, pero sin dejar de ver tus errores que los que te quieren te dicen. Pero nunca critiques aquello de lo que pecas, pues puede ser que acabes con una mano delante y la otra detrás tapando tu rabo de ojos que quieren oler a carne quemada antes de que vaya a amanecer.

Las olas chocan contra escarpados acantilados. El ser humano nunca tuvo remedio. La lluvia choca contra el suelo. Chocaron intereses en Constantinopla. Los ríos desembocan en lagos y mares. La guerra fría tuvo muertos de sangre caliente y armas que proliferaron cual tulipanes en un campo holandés. El tulipán negro existió y existe como existen odios y complejos que jamás comprendí.


Mi voz aparece, se libera poco a poco de cadenas que me ataban. Cadenas que se abrían recitando la contraseña en voz alta. Pero es muy cómodo ser alimentado por carceleros de mentes llamados complejos en el vulgar lenguaje de una lengua romance hablada por tantos y tantos en la cruel desesperación del que intenta comunicar lo más abstracto.


Diré lo que soy, lo que pienso. Aunque no tenga sentido. Diré también lo que imagino y lo que pienso, aunque la gente sin imaginación me tache de psicótico, me acuse de tejer bufandas con hilos de nube.


Apareció un día una realidad que no entendía. Ha pasado el tiempo. Mi entendimiento ha mejorado. Así que basta ya de heno podrido, de ideas carcas en mi mundo que debe andar hacia delante. La meta se acerca, a cada paso está más cerca. Y aunque puede que sea una de mis utopías, no moriré sentado en el sillón de ver pasar el tiempo. Correré sintiendo el aire en mi rostro, traduciendo impulsos visuales y sonoros.