¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Mucho ojo



De repente salté en parapente. Mi corazón acorazado se descorazonaba. Cada ida con caída. Cada vuelta con revuelta. La locura que no todo lo cura. Entender que en tender tendeles de mortero no está el mundo entero.Y volver a ver el velado velo.

¿Surrealismo? ¿Su realismo? Mi realidad, mi deidad, mi estabilidad. 

Siempre comentaban, en tenues susurros, la existencia de un equilibrio inestable. Yo lo creía y no a un tiempo. Yo me reía y no a un tiempo. Pero era cierto. La frontera invisible, de un mundo deseado y otro real, se desdibujaba suavemente con un carboncillo en su pueril capricho.

"Ver da verdad", pensaba el ciego en su ceguera. No veía la mentira del mundo intangible. Vi su ala visual en perfecto estado y el ala del conocimiento estaba tocada. Y aquí no lo cura la locura. Ni de ello libra el libro. Ni se desgaja el que trabaja.

¿Por qué coraza y corazón tienen la misma raíz? Una dura, el otro blando. Una fémina, el otro macho. Una inerte, el otro late. Una  fuerte, el otro blando.

Parece que aparece el desaparecido. ¿Un espejismo? Quizás. Porque el espejo sí engaña, es visual. Arráncate los ojos antes de confiar. ¿Por qué siguen en tu cara, en tu rostro? Es la fianza de la confianza. Es tu óbolo para el barquero del Hades. De tu cara a Caronte. Curiosa sátira.

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Real o irreal?


Mente en blanco. Ojos en blanco también. Suave exasperación de la nada contenida en el poso inerte del terrazo mayoritario en los suelos de las regiones sureñas de cierto continente. Incomprensión de un mundo que creía entender. 

Verdades y mentiras que se funden en la tela asfáltica que protege la ventana de mi salón ocular. Verdades y mentiras que se unen en la trenza del hilo de Ariadna que se hizo el Minotauro para limpiarse los dientes después de la cena. Verdades y mentiras que se fusionan en la piel que parchea el tambor de mi membrana timpánica ante cosas que escuché y son sin serlo. Verdades y mentiras que confunden a las neuronas, algunas inocentes y otras no tanto, de una mente confiada.

Al tocar el agua del lago una onda se expande y un corazón se contrae ante tanta desidia. La regla de tres daba un número con exceso de decimales para la vida corriente. La raíz cuadrada de un número negativo existía y no a un tiempo. Ser irreal o imaginario es ser. Pero en el mundo de lo real hay que ser real o no eres nada más que una especie de ente ambicioso pero con los días contados, aunque no sepamos bien el número de horas, de ahí la ansiedad imbécil de algunos por seguir escalando por una especie de muro resbaladizo de las lamentables lamentaciones humanas.

Quise conseguir algo mejor y la puerta, antes abierta de par en par, hizo un movimiento hacia el cierre aunque no se cerró del todo. Pero la cierro yo y de un maleducado portazo, no me merece la pena las medias tintas ni los goznes que chirrían en exceso ante la falta de aceite cuando hay portones enormes que se abren sin ruido y con total facilidad. Lo malo es no saber si era real esa puerta o si estaba colocada en un universo inalcanzable de estrellas muy lejanas de nuestro Sol y yo no me daba cuenta. Lo malo es la mentira que subyace en aquello que estuvo cerca.

Es duro ser la herejía de los propios herejes pues no sabe ya uno en este mundo qué hacía.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Sol escondido


¿De qué sirve ser un Sol entre tinieblas? Intentas enhebrar el hilo de la vida en la aguja del tiempo y tejer con todo ello algo de abrigo para el frío invierno. Pero Penélope teje y desteje para que siempre estemos confeccionando efímeras prendas que no protegen nada o casi nada.

Me vi desnudo entre las aguas turbulentas de un mar que no cesa de lanzar olas gigantes. Te arrastra, te lleva y acabas como si nada en un playa paradisíaca solo, como siempre, como es costumbre. La resaca del agua de mar es la peor de las resacas.

Pones empeño, esfuerzo, tiempo y dinero en cosas que se desvanecen como castillos de naipes con la más leve brisa. El sálvese quien pueda es el leitmotiv de demasiadas personas en un mundo en el que los samurais y demás gente de honor son una rara avis en peligro de extinción.

Ahora me toca ponerme una capa genial de invisibilidad que me tape todo entero y que al despertar me permita asegurar que nadie pudo encontrarme pues necesitaba soledad. Quiero que el Sol se esconda, que no me queme ya.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Confianza con fianza




Las letras se desdibujaron, la tinta fue encharcada por la sangre derramada de un corazón que se desborda. Hacer las cosas bien no es garantía, es tontería. Los pasos hacia atrás son los más sabios cuando delante tienes el precipicio desconocido, que igual tiene un metro que ochenta.

La marea subió y bajó caprichosa pero obediente con la luna. Mientras tanto en la fosa más profunda una extraña tranquilidad y un desesperante silencio bajo litros y litros de agua.

Quise sacar el conejo de la chistera y que todos vieran el truco. Pero así no funciona la magia. Quise tocar el instrumento más sencillo. Pero me equivoqué en la primera nota. Quise actuar en el teatro de la vida. Pero los actores experimentados ya saben qué registro tienen que usar en la actuación continua y descabellada del día a día además del cuando y el donde.

Y sentado en un banco o acostado en mi cama pienso en si la coraza que recogí es o no de un muerto. Y vivo pensado y pienso viviendo si la confianza con fianza recogida es un arpía de ojos rojos o un trol de las cavernas polares.

Mañana será otro día, pero en realidad eso es la rutina de cada día, que sea diferente al anterior por lo menos en la fecha.

viernes, 12 de agosto de 2011

Descomponiendo palabras



Confianza con fianza... Encerrarte con arte... Escapar es capar...


Una cantante famosa de un estado que no está donde se espera, retorcía palabras de amor mientras por consumo de cortezas y cervezas pedía una cuenta en el bar de enfrente del ayuntamiento de Valencia. Pero hay bares si va alguna res a comprar algo cual furibundo animal que todo lo hace mal.
Quise comerme las letras inexistentes entre dos palabras contiguas y no pude. Por ello un discurso con una lógica mediana pasó a ser el discurso de la mente cansada de confabular por puro aburrimiento y nada más. Pero lo peor no es que las palabras que rodean a "lo" sean compuestas por las mismas letras... Lo peor es que el pero lo pongo siempre yo con una moral exquisita, aunque nunca entendiera bien el significado exacto de lo que no se toca y de aquello que aunque se toca se escapa suavemente entre las manos, como el aire, el humo y demás engendros del mundo de los gases.

Es la pera, así que espera. Aún nos queda un final.

viernes, 8 de julio de 2011

Dormir. No más.


Dormir. No más. Entre hormigón y acero galvanizado. Una arquitectura tecnológica y matemática se desenvuelve femenina y viril a un tiempo. Suave y orgánica pero milimétricamente pensada, totalmente cartesiana en verdad. La mayor de las mentiras, el mayor de los engaños, la más grande de las falsedades. Haciéndome creer lo que no quiero entre las cuatro paredes de una minúscula habitación manipulada por el intelecto de otro. La máquina a su lado, creando ficticios climas, falaces manantiales de agua por doquier. No hay ríos, hay tuberías. No hay sol, hay bombillas. No hay brisa, hay un ventilador. No hay palabras, hay letras en un ordenador. ¿Deshumanización? ¿Progreso? ¿Futuro? ¿Presente? Tiempos desdibujados en las tres dimensiones reales... y en las tres dimensiones irreales de una película o un videojuego en 3D. Yo antes sólo quería ser feliz, ahora quiero un chip... un chip para ser feliz. Nanotecnología para mí. Y para tí. Y para él. Y para controlar un mundo con la ética que cabe en la cabeza de un ínfimo alfiler. Quiero dormir. No quiero más...

lunes, 27 de junio de 2011

Hombre al desnudo



Si un volátil corazón se volatiliza, ¿qué nos queda? ¿Sólo la armadura que nos muestra y demuestra lo impenetrable de nuestro ser que ha de seguir incólume para el resto de la humanidad sin demostrar siquiera un halo de sufrimiento interno?

La estética, la belleza son otras formas de selección natural. Los modelos que vemos atractivos lo son porque potencian lo que entendemos como bello. ¿Y no hay posibilidad de cambiar esos cánones? ¿Está todo en nuestros genes de manera natural e intuitiva? ¿Verdaderamente la senda del destino es la única que podemos alcanzar?

Siempre he huido de los dogmas, de esas verdades universales que no se pueden derribar. Pero a veces no tener un faro imperecedero que alumbre el camino es en demasía duro para mi ser. Han pasado cosas buenas, que no se han podido mantener, y no sé que tendría que haber hecho o como tendría que haber sido para poder continuar lo que sé que en un futuro me dará felicidad.

Lo peor, lo que me sigue llenando de incertidumbre vital, es que sé que tengo ciclos, también en mi felicidad, y aunque vaya avanzando siempre querré más y más. Por ello ahora digo y mantengo que necesito alcanzar un abrazo, un beso y una rosa, morirme y que no haya nada más.

martes, 15 de marzo de 2011

Endeble e indeleble


Indeleble, que no se puede borrar. Así es la vida, los recuerdos, esas marcas imborrables del cerebro. Así es la vida, las necesidades primitivas y no tanto, que nos llaman, que nos hacen sentir fuerzas incontrolables y animalescas. Así es la vida, un próximo futuro ilusorio, un perpetuo presente cobarde, un incansable pasado indeleble.

Cuando falta valor la ansiedad invade el corazón, se adueña de él. Las telarañas empiezan a rodear de una manera descarada el músculo vital. El órgano se encoge cual enano entre gigantes ante la necesidad de ser apretado, de que le saquen todo el jugo, de latir salvajemente por algo o alguien. Los átomos de los tejidos del corazón no están fabricados con una aleación de hierro y carbono, pero suenan, resuenan... a pesar de ser endebles.

Los pasos siguen, el caminante sigue su curso en el cegador camino de la vida. ¿Miedo a echar a correr hacia atrás? No, arrastré muchas cosas buenas, pero no todo lo que quería. Y quizás algún día sea lo más adecuado huir despavorido a refugiarme en algunos brazos, a besar algunos labios, a escribir algún cuento chino para niños del Japón...

Pero, ¿porqué parece la vida tan endeble e indeleble? ¿Lo es?


lunes, 21 de febrero de 2011

Elegía al yo consciente


Tu ojo podría ver cien rayas paralelas sobre una uña a un metro de distancia. Pero tu cerebro no le deja. Selecciona sin pedirte permiso. Una broma más de la mentira que es la vida. Piensas que eres tú, que tomas tus propias decisiones pero no... el subconsciente es la mano negra que te rige, sin que tu consciente hábilmente manipulado se dé cuenta. Y esto no es mío, no es otra elucubración hipnótica de mi mente, es ciencia comprobada y comprobable. Hay que joderse.

Ahora es cuando empiezo yo, o mi subconsciente, a viajar por un mundo mío pero inerte sin saber si hablar en primera o tercera persona pues soy yo y ello a un tiempo. Va a ser más verdad que nunca eso del extraño que llevamos dentro. Asumirlo es lo más duro, es constatar que la empresa no la lleva el jefe sino los secretarios, y perder con ello siglos cogidos con pinzas por el intelecto común de la humanidad.

Las implicaciones personales son devastadoras. Pierdo el norte de una vez por todas porque en realidad nunca lo tuve. Fui, soy y seré sólo un amalgama de necesidades evolutivas que me llevan hacia el fin... y sin poder perpetuar la especie.

Quiero pensar, aunque no sé si yo lo hago, que el extraño es parte de mí aunque no nos entendamos. Ya bastante hay fuera, bastantes asquerosas repulsiones egoístas acciones de verdaderos otros seres cuyo único objetivo es perpetuarse en el mundo sin llegar a plantearse que en lo efímero está la respuesta. No puedes inmortalizar lo condenado al olvido y a la muerte.

viernes, 21 de enero de 2011

Invernales playas desiertas


A veces cambio el sonido, el ruido banal y deforme, por música. Me dejo llevar por el repiqueteo de unas notas. Pongo en blanco la mente y mis sentidos se concentran en la leve levedad de los milisegundos que tarda en llegar a mis oídos una retahíla de notas. Entonces olvido lo bueno y lo malo y concentro la existencia en el punto de la sonrisa inocua e infantil que solo el loco puede poner de vez en cuando.

Saltar me apetece. Aunque saltar no sea más que la mejor metáfora sobre la existencia humana, del suelo vienes y en el suelo acabarás. Pero sentirte en el aire unos instantes preciosos es como quedarte mirando los diamantes de Tiffany's desde el escaparate con un café en la mano. Instantes. La felicidad no se intenta, se tiene o no. Momentos de todo hay en verdad en la vida. Ahora sonrío, quizás lo próximo que cuente sean otra vez mis soledades eternamente vitales. Pero en la mismidad de uno mismo está todo, lo bueno y lo malo, lo feliz y lo triste, lo salado y lo dulce, el placer y el dolor. Se pueden mirar los toros desde la barrera... Otra cosa es lo que cada uno sentimos ante ese maltrato animal.

Voy a ir por múltiples caminos de espinas y por otros de rosas, que se juntarán en un eterno horizonte que alcanzaré un día, en un momento en el que después del cual no podré volver a pensar. Y mientras tanto ahogo las penas y las alegrías, de éste y de cualquier día, escribiendo, estudiando, saliendo, riendo, llorando... Pero siempre en gerundio.



Ir a la playa en invierno en bañador en pleno mes de enero en el hemisferio norte no es lo más cuerdo que recuerdo.