¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

lunes, 12 de febrero de 2007

Divagando historias


Podría empezar a divagar sobre cosas de mi vida, podría... pero no. Hoy no lanzaré mis lágrimas con forma de letra al barco cibernético de mi blog que surca los océanos de Internet. Hoy no y hay muchas cosas que me aturden como para hacerlo. ¿Y entonces sobre qué voy a hablar? Sobre nada en especial. Divagaciones hipnóticas como siempre, acompañadas de palabras que hoy salen de mi cabeza.

Érase una vez la triste historia de un triste escritor que no era yo, sino un ser imaginado por mí que susurraba lentamente a los troncos de los árboles contándoles sus mil y una desdichas. Vivía acompañado por una corte de criados malcriados por una libertad y libertinaje que sólo nuestro romántico autor concedía. Su fino bigote nunca sonreía y su mente siempre andaba en un mundo de mujeres ideales, sentimientos que deseadamente imaginados su imaginación proporcionaba, bosques oscuros de intenso ramaje poblados por un y mil seres fantásticos sólo en su mente de intenso poeta. Murió, joven, como todos los escritores en aquella época. Pero él no escribió sutiles cartas explicando los motivos de su suicidio, él nunca reconoció abiertamente sus delirios sentimentales de versos ocultos en sucios cajones. Quemó toda su obra, toda menos un verso que fue encontrado en lo más profundo de su extensa bodega: "sólo un sentimiento evocado puede ser puro cual dos mariposas alzando su vuelo".

Érase una vez la melancólica historia de aquella bella joven, aún joven hoy día, sentada en aquella playa de arena fina y amarilla que cosquillea los torsos desnudos y las caras tan pálidas. Era un día de marzo. La playa desierta. Ella allí sentada. Las olas y el viento jugueteaban. Su mirada observaba el azul del cielo con ese doloroso sentir por las cosas que pasaban convirtiéndose en un sin vivir. Pensaba en cómo su tranquila vida de estudiante se tambaleaba por momentos. El amor, los estudios, los amigos, el dinero... Todo se convertía en una preocupación. Y a veces soplidos muy ténues del señor Don Destino tiran jarrones de porcelana por un precipicio. Cambios pequeños de nada revestidos caminaban por sus pensamientos con libre albedrío. Mañana o pasado esa tristeza se iría, se olvidaría entre todas las cosas de toda una vida. Pero cualquier día volvería. Siempre volvía pero ella con ello vivía.

3 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Te abrazo en tus divagaciones y en tus recuerdos.
Sigue escribiendo y sintiendo con cada una de tus letras.

Abrazos soleados....

Meret dijo...

En primer lugar...gracias por tu visita a mi página.
Me ha encantado tus letras, hay mucho sentimiento en ellas... para leerlas y releerlas.

Escribes muy bonito, te felicito.
Un abrazo.

Bohemia dijo...

Coincido con las personas que han comentado antes que yo...tus letras están llenas de sentimientos y eso nos llega. Un saludo!!!