¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

viernes, 26 de enero de 2007

Frío


A veces el frío gusta, me gusta. Otras muchas veces no gusta, no me gusta. Todo depende del lugar en que te encuentres, de con quién te encuentres y de cómo te encuentres. Me encanta estar en casa, caliente, mientras fuera un frío aterrador lo cubre todo bajo un manto de niebla que empieza justo detrás de la ventana o bajo un lluvia fina o torrencial o de cualquier otro tipo. El problema llega cuando tengo que salir con esas condiciones climáticas tan desfavorables... como he tenido que hacer hoy.

Pero hay muchas cosas del frío que he vivido muy pocas veces. Recuerdo aquella vez, no me acuerdo cuanto hace, que nos fuimos a una casa que estaba en una montaña y nevó muchísimo anegando de nieve los campos de alrededor, dejándonos incomunicados. Veíamos nevar a través de un gran ventanal mientras nosotros dentro nos deleitábamos con ese paisaje nevado bajo la influencia hipnótica del calor de una lumbre. Ver nevar es algo que demasiadas pocas veces he visto y me gustaría volver a vivir esa sensación de maravilla, de poder salir después a jugar con la nieve.

Me encanta el frío cuando estoy en casa con la calefacción encendida viendo la televisión o, mejor aún, leyendo un libro arropado con una manta mientras escucho los sonidos de la lluvia, el viento o incluso los coches que provienen de ese exterior que parece, más que nunca, otro verdadero mundo.

Pero, sin duda ninguna, lo mejor es tener enfrente a la persona que se quiere tiritando de frío y acercarte a intentar solventar ese mal que le atenaza. La abrazas, la mimas, la besas, la acaricias, la arropas, le das tu chaqueta, le tiendes tus manos para que den calor a las suyas a pesar de que te está congelando ese contacto... pero a cambio esa persona da calor a tu corazón con su amor.

2 comentarios:

F.A. dijo...

A mí me encanta que el frío azote mi rostro cuando estoy ploff, me hace espabilar y sentirme vivo cuando creo no estarlo.
Llego a tu blog gracias a tu comentario en el mío (al que no sé cómo llegaste) y he de reconocerte que me gusta lo que leo, sigue así(y si me aceptas un pequeño consejo, deshabilita el moderador de comentarios, hará más abierto tu blog)

Arancha dijo...

Joder voy a llorar, supongo q eso es lo q todos buscamos, q estúpida soy, pensaba q era rara pq me gustaban esas cosas, esas q cuando hace frío, te quedas en casa, y lo malo es q lo q describes después, esa situación, a mí no me suele dar,y los días de frio, de manta y sofá, los quiero descubrir teniengo a alguién q me quiere al lado.