¿Dónde has entrado?

Acabas de entrar a un extraño mundo, donde el discernimiento humano escribe con una extraña pluma. Mi teclado es rodeado por mi locura en un extraño halo que no puedo alcanzar a definir y cuando se mezcla con algunos profundos sentimientos... da este blog como resultado.

martes, 23 de enero de 2007

Sobre el tiempo


Desde que somos pequeños nos enseñan a pronunciar abstractas palabras que nunca llegaremos del todo a entender. Pero también nos enseñan esas otras que creemos que comprendemos hasta que pasan los años y vemos que no.

¿Qué es un minuto? 60 segundos me responderás. Pero a veces ese minuto se hace una eternidad y otras veces pasa demasiado rápido. Y pasa lento cuando estamos mal y rápido cuando estamos bien. ¿Por qué nos juega esas malas pasadas nuestra forma de percibir la realidad?

Tarde, temprano. Minutos, horas, segundos, días, semanas, años, meses, lustros, décadas, estaciones, siglos, milenios... ¿Verdaderamente entendemos mejor el mundo con estas palabras?

A veces me gustaría que el tiempo no existiera... No que no existiera sino que no nos hubieramos empeñado en medirlo constantemente. Que nuestra vida se basara en conceptos como, noche y día, frío y calor... Y que no se contemplara que habrá un mañana, que no nos acordáramos de que hubo un ayer y sólo conoceríamos ese hoy constante que no tendría nombre porque el tiempo no se mediría... Seríamos mucho más felices... o no. A veces en el pasado también hay cosas que es bonito recordar, momentos fugaces que recordaremos una eternidad, horribles vivencias que habremos olvidado ya. Y sin la esperanza de un mañana y los recuerdos del ayer el hoy se puede hacer muchos más cuesta arriba. Pero que bonito sería tener sólo un día de existencia y tener que aprovecharlo al máximo. Bonito y triste porque seguro que la estupidez humana nos impediría disfrutarlo como deberíamos.

El tiempo puede pasar lento o rápido pero nunca se detiene ni vuelve para atrás. Lo ya hecho, hecho está y difícil será cambiarlo si es eso lo que queremos. Difícil no, imposible. Ese devenir fluctuante en forma de cascada nunca para de derramar sus aguas sobre el lago de nuestra existencia. Muchas veces me quedo mirando ese reloj que hay encima de mi mesita de noche y miro sus manecillas, hay dos que se mueven lentamente pero una a cada segundo da un paso, rápida, inquebrantable, decidida, valiente, desafiante...

Me gustaría parar el tiempo y pararlo enamorado, besando a mi pareja con ternura, con amor, con deseo, con lujuria... y aunque sólo fuera un minuto sería mi minuto, mío y solo mío.

Pero fluye y fluirá, fluye y fluyó, fluye y me influye.

2 comentarios:

Arancha dijo...

tú necesitas mucho q te quieran.
Joder yo pienso en ello pero, me ganas en eso.
La verdad es q yo sí cuento con el amor de los muchos amigos q tengo y de los pocos buenos amigos q tengo.Y cd me vengo abajo, ellos hacen todo lo posible por hacerme reír y olvidar.
Eso no me basta, yo quiero sonreír durante un largo tiempo, como cuando me despierto y lo primero q pienso es " le gusto" y "el me gusta a mí".quiero q dure más y q el siguiente no se enamore de otra al poco tiempo.Yo creo q les preparo para otras, les hago ver todo lo bueno q hay en ellos, y luego se lo ofrecen a otras.

Hada Morena dijo...

Creo que la vida era tan simple que no creímos que fuera factible... entonces en nuestro vano empeño de querer "controlar" todo... colocamos siempre números para mantener un estado de presente, pasado y un futuro que adivinamos conocer a ciegas.

Gracias por tu linda visita a mi blog... espero se repita y siempre eres bienvenido.

Un abrazo caribeño
Hada Morena